sábado, 16 de noviembre de 2019

Manual de pronunciación española.- Tomás Navarro Tomás (1884-1979)


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Introducción

«2.-Diferencias de pronunciación.-Sabido es que la lengua española presenta importantes diferencias de pronunciación, no sólo entre los diversos países en que se habla, sino entre la regiones de un mismo país, y frecuentemente entre las comarcas y lugares de una misma región. Estas diferencias son entre las diversas regiones de España más hondas y abundantes que entre las naciones hispanoamericanas. En regiones bilingües, como Cataluña, Valencia, Galicia y Vasconia, la pronunciación española aparece ordinariamente muy influida por la fonética propia del habla de cada región; en Aragón, Navarra, Asturias, León y Extremadura aparecen asimismo incorporados a la pronunciación normal muchos rasgos fonéticos de los dialectos que en otro tipo dominaron en estas provincias; y en Andalucía, la permanencia de algunos sonidos perdidos en castellano, el desarrollo de ciertas transformaciones fonéticas que, aunque de carácter general, no han llegado a un punto de evolución tan avanzado en las demás provincias y, en fin, ciertos elementos peculiares de dicha región, dan a la pronunciación andaluza una fisonomía propia y característica. En líneas generales, la pronunciación hispanoamericana se parece más a la andaluza que a la de las demás regiones españolas.
 La semejanza entre el andaluz y el hispanoamericano no se funda únicamente en la extensión con que en uno y otro se dan el seseo y el yeísmo, sino en la evolución de las consonantes finales, en la relajación de la j, en la tendencia de determinadas vocales a tomar un timbre más abierto y en cualidades menos concretas y aún no bien definidas que afectan al mecanismo total de la articulación. No siendo uniforme la pronunciación entre todos los países americanos de lengua española, es claro que la semejanza indicada tampoco afecta a todos ellos en la misma medida. El estudio del español en América va especificando el concepto y los límites de las importantes diferencias fonéticas existentes dentro de lo que de un modo general se designa con el nombre de pronunciación hispanoamericana. Verdad es también que tratándose de personas cultas, las diferencias fonéticas entre castellanos y andaluces o hispanoamericanos son mucho menores que entre las clases populares.
 3.-Pronunciación castellana popular.-Hay también considerables diferencias de pronunciación entre el habla popular de Castilla y la lengua culta española. Unas mismas palabras no se pronuncian, por ejemplo, entre las personas de la alta sociedad madrileña de igual modo que entre las personas del pueblo bajo de Madrid. Puede hallarse, en general, más semejanza, en ciertos puntos, entre un labrador manchego y un campesino burgalés, que entre un abogado de Ávila y un pastor de la Paramera. El habla castellana en las aldeas y pueblos rurales y hasta en el fondo popular de las capitales de provincia, ha avanzado en su evolución fonética mucho más que la lengua literaria. Además, la pronunciación popular, fuera del dominio de ciertos rasgos generales, es mucho menos uniforme que la pronunciación culta, presentando en su gran extensión, desde el Cantábrico al Guadarrama, y más al Sur hasta los confines de la Mancha con Murcia y Andalucía, multitud de variantes y modificaciones
 4.-Pronunciación correcta española.- Señálase como norma general de buena pronunciación, la que se usa corrientemente en Castilla en la conversación de las personas ilustradas, por ser la que más se aproxima a la escritura; su uso, sin embargo, no se reduce a esta sola región, sino que, recomendada por las personas doctas, difundida por las escuelas y cultivada artísticamente en la escena, en la tribuna y en la cátedra, se extiende más o menos por las demás regiones de lengua española. Siendo fundamentalmente castellana, la pronunciación correcta rechaza todo vulgarismo provinciano y toda forma local madrileña, burgalesa, toledana, etc.; y, siendo culta, rechaza asimismo los escrúpulos de aquellas personas que, influidas por prejuicios etimológicos y ortográficos, se esfuerzan en depurar su dicción con rectificaciones más o menos pedantes. Esta pronunciación, pues, castellana sin vulgarismo y culta sin afectación, estudiada especialmente en el ambiente universitario madrileño, es la que en el presente libro se pretende describir. Llamámosla correcta sin otro objeto que el de distinguirla de la pronunciación vulgar. La Academia Española, con cuyo criterio sobre esta materia viene a coincidir el que aquí queda expuesto, podría, con la eficacia de su autoridad, realizar una importante labor señalando concretamente, siempre que fuese posible, en los frecuentes casos de vacilación que el uso presenta, la forma de pronunciación que se considera más conveniente.
 5.-Unidad de la pronunciación correcta.- Más o menos inconscientemente, la opinión general española distingue la pronunciación correcta de cualquier otro modo de pronunciación, como lo demuestran, entre otros casos, los frecuentes reparos que la Prensa señala respecto a algunos actores y oradores por su acento dialectal; los elogios que otros reciben por la pureza de su dicción; la estimación que en los pueblos se siente por el habla cortesana y, sobre todo, la unanimidad con que los diversos elementos que forman en Madrid la clase intelectual, siendo en su mayor parte de origen provinciano, adoptan espontáneamente esta pronunciación, ocultando cada uno, como mejor puede, las huellas fonéticas de su tierra natal. Esto hace, en efecto, que sea frecuente encontrar en Madrid asturianos, gallegos, aragoneses, catalanes y hasta andaluces y americanos -que son los más pertinaces en la conservación de su acento- tan diestros en pronunciación correcta como los más castizos castellanos.
 6.-Enseñanza de la pronunciación.-Fuera de esta espontánea inclinación hacia un uso que en el ambiente general tiene actualmente la preferencia de las personas distinguidas, las ideas más corrientes en España sobre esta materia se reducen a una fórmula pueril que consiste en creer que la lengua española se pronuncia como se escribe. A los maestros nacionales, no sólo a los que han de enseñar en Castilla, sino a los que en regiones dialectales han de encontrarse ante hábitos de pronunciación distintos a los de la lengua nacional, ni se les prepara convenientemente para esta enseñanza, ni siquiera se les pide la corrección de sus propios dialectalismos. Las gramáticas españolas apenas dan sobre ortología unas nociones rudimentarias y los tratados especiales para extranjeros, aun dedicando a este punto algo más de atención, adolecen también generalmente de escasez, de imprecisión y, con frecuencia, de inexactitud en sus noticias.»

  [El texto pertenece a la edición en español del Instituto "Miguel de Cervantes", del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1980. ISBN: 84-00-03462-7.]

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