jueves, 22 de junio de 2017

"¿Qué es esa cosa llamada ciencia?".- Alan F. Chalmers (1939)


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11.-Instrumentalismo radical o realismo pluralista

«Tanto el lenguaje observacional como el teórico, en la medida en que se pueden distinguir, se consideran como intentos de describir cómo es en realidad el mundo. El partidario de la postura que deseo proponer y defender en esta sección, postura a la que he denominado instrumentalismo radical o realismo pluralista, reconoce, al igual que el realista popperiano, que la frontera entre el lenguaje observacional y el teórico es una ficción. Pero su respuesta a esta cuestión es diametralmente opuesta a la respuesta popperiana. El instrumentalista radical extiende la interpretación instrumentalista del lado "teórico" de la frontera desvanecida al lado "observacional". Ni el lenguaje "observacional" ni el "teórico" pueden ser correctamente entendidos como una descripción de cómo es el mundo en realidad.
 El instrumentalista radical o realista pluralista desea subrayar la diferencia entre nuestros sistemas conceptuales, ya sean teorías científicas o los presupuestos en el lenguaje cotidiano, que son productos humanos sujetos a cambio, y el mundo real con el que esos sistemas conceptuales reales mantienen alguna relación. Tanto las teorías científicas como el mundo externo son reales, pero no hay que identificarlos. Sin embargo, no deseo seguir a Platón y a Popper y sugerir algún "tercer mundo" o "mundo de las ideas" en el que habiten las teorías. Las teorías científicas son los productos reales de una práctica científica real del tipo analizado en la sección III del capítulo 9. Las teorías científicas se producen y modifican constantemente como resultado de la práctica científica. La razón de mi deseo de denominar "pluralista" a esta versión del realismo debería ser ahora evidente. El mundo exterior y el mundo de las teorías son reales, pero distintos. Están unidos por un tercer mundo real, la práctica científica.
 Las teorías científicas están unidas al mundo real, al que pretenden enfrentarse o acomodarse en cierto sentido en la práctica científica. Mientras la distinción entre el mundo exterior, real, por un lado, y las teorías científicas reales ideadas para enfrentarse a él, por otro, pretende ser una distinción tajante, la distinción entre teorías reales y práctica científica real no lo es. La práctica científica conlleva, además de la experimentación, diversos tipos de argumentos y críticas ideados para articular una teoría, compararla con otras teorías, establecer su coherencia, sus propiedades de simetría, su capacidad de predicción, etc. Estos argumentos y críticas utilizarán sistemas conceptuales o teorías. En consecuencia, la práctica científica real y las teorías científicas reales están inextricablemente unidas y evolucionan a la par.
 La postura que estoy defendiendo es instrumentalista en el sentido de que niega una directa vinculación entre las teorías y el mundo real y niega que las teorías sean intentos de explicar cómo es en realidad el mundo. Conceptos como el de "electrón", "fuerza", etc. son conceptos teóricos reales, pero describir los electrones y las fuerzas como si existieran en el mundo real es caer en un equívoco del sentido común que intenta evitar el instrumentalismo radical. Desde el punto de vista del instrumentalismo radical, incluso la identificación de conceptos cotidianos tales como "silla" y "cisne" con objetos del mundo real constituye un error. El instrumentalista radical o realista pluralista insistirá en que existe una cosa como el sentido común o la práctica cotidiana que conlleva conceptos cotidianos tales como el de silla. Los conceptos cotidianos reales están vinculados al mundo real a través de la práctica cotidiana, de tal manera que un sujeto o un grupo de sujetos puede llevar a cabo su actividad cotidiana de manera eficaz si se comporta como si los objetos que corresponden a sus conceptos del sentido común existieran en el mundo real. Esto explica el atractivo primario del realismo ingenuo.
 Un punto a favor del instrumentalismo radical es que, dado un cambio suficientemente drástico en la práctica y en la teoría de sentido común, la noción de sentido común de lo que existe en el mundo varía. En la Europa medieval, las brujas habitaban realmente el mundo de sentido común, mientras que no lo habitan en la época moderna, aunque sí ciertos tipos de enfermos psiquiátricos. Conceptos como "silla" y "cisne" no se han visto amenazados todavía de manera similar por cambios radicales en el conocimiento y en la práctica cotidiana de sentido común, y quizás no se vean amenazados nunca.
 El instrumentalista radical no tiene nada que ver con la precavida y preventiva acción de los instrumentalistas ingenuos que insisten en limitar el alcance de la ciencia para protegerla de diversos tipos de críticas. La práctica científica debe conllevar diversos tipos de comprobaciones inexorables para que su capacidad de enfrentarse al mundo real sea valorada y aumentada. El carácter preciso de una determinada práctica científica será discernido mediante una detallada investigación de una ciencia, su práctica y su historia, y un análisis de la función de los diversos aspectos de esa práctica. El instrumentalista radical podrá emplear gran parte del análisis que se encuentra, por ejemplo, en los escritos de Popper, Lakatos, Feyerabend y Ravetz, e incluso en algunos de los escritos de Kuhn, como ayuda para ese fin. Lo que no aceptará es que haya una sola práctica científica aplicable a todas las ciencias en todas las épocas.»
 

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