miércoles, 21 de junio de 2017

"Marco Polo".- Viktor B. Shklovski (1893-1984)


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La casa comercial de los Polo pasa el invierno junto al Pamir

«Los investigadores aún no han logrado trazar en el mapa la ruta seguida por los mercaderes Polo.
 Posiblemente, ello se deba a que los Polo no eran simples viajeros, sino comerciantes. Viajaban comprando mercancías en un lugar y vendiéndolas en otro. Es probable que uno de los hermanos se desviara de la ruta en busca de mercancías, mientras el otro lo esperaba.
 Por el relato es evidente que el camino tuvo ramificaciones.
 En aquellos tiempos había distintos tipos de mercaderes. Los genoveses y venecianos iban de una factoría a otra.
 Para hacernos una idea de la vida del mundo en aquella época, habría que hablar de las rutas de las caravanas. Los lugares poblados se extendían a lo largo de las rutas de las caravanas y en las proximidades de los fondeaderos de naves. En consecuencia, los hombres vivían en focos reducidos. Ya hemos visto cómo los poblados genoveses se extendían por toda la ruta hasta Tabriz.
 Por lo general, Marco Polo no llama a los pueblos con el nombre de su nación, sino con el de su religión y, a veces, designa una religión con el nombre del pueblo que la profesaba.
 Para él, los musulmanes son todos ellos sarracenos. Bajo el término de sarracenos se incluye por igual a uigures (que en el siglo XII tenían sus dominios en el Turquestán Oriental, y posteriormente en todas las posesiones mongolas, conservando su posición privilegiada como funcionarios de la administración mongol), persas y, finalmente, árabes.
 Exactamente igual -como si de un pueblo se tratara- se refiere Marco Polo a los nestorianos.
 Los nestorianos constituían una de las sectas cristianas sirias que, a consecuencia de persecuciones religiosas y merced al comercio, se desperdigaron por todo el Oriente. En China, e incluso en Siberia, se han encontrado sepulcros nestorianos. Los sirios nestorianos, al no poseer cultura propia, han desempeñado toda su existencia histórica el papel de transmisores de culturas ajenas. Ellos llevaron la cultura griega a los árabes y a los persas. Se convirtieron en un pueblo de traductores; traducían del griego y del árabe y también traducían los sirios jacobitas. A través de ellos llegaron a Europa las fábulas indias y los cuentos árabes. Expulsados de Bizancio, los nestorianos se trasladaron al Irán y de allí se extendieron más allá, hacia Oriente. Trajeron consigo su forma de escritura, el alfabeto, el cual constituyó la base de la escritura mongol y de la coreana.
 Pero entre los nestorianos había, además de los sirios, los uigures antes citados, y en general podían serlo gentes de cualquier nación.
 Todavía en la actualidad, en el Kurdistán, cerca de Urmia, y en Mesopotamia, en la China Occidental y en la India, e incluso en la costa de Malabar, siguen existiendo poblados nestorianos.
 A menudo, una nacionalidad se identificaba con una profesión. Determinados artes y oficios se concentraban en ciertas localidades, como no hace mucho sucedía en la Rusia zarista. Es éste un fenómeno residual, al igual que, por ejemplo, hoy es una reminiscencia del pasado el hecho de que en Francia, entre los limpiabotas, haya muchos naturales de Saboya, y en nuestro país "aisores" (nestorianos).
 Las gentes no vivían en masas compactas, sino en pequeñas colonias de comerciantes y artesanos.
 En las ciudades de Asia central vivían persas y en las aldeas, en tierras de regadío, agricultores turcos. En las tierras de secano vivían pastores mongoles y a lo largo de las rutas de las caravanas se encontraban factorías de diversas nacionalidades. Las factorías se agrupaban en empresas comerciales y a veces se constituían como agrupaciones religiosas. Así se organizaron factorías de los nestorianos o de las órdenes de caballería cristianas. Por lo general, las factorías no se mezclaban con la población local, porque los lugareños proveían de materia prima a los mercaderes; las factorías se interesaban por las mercancías y no por los hombres. Este comercio intermediario, separado de la producción, alteraba y determinaba la distribución de la población en aquellos tiempos.
 [...] En Las mil y una noches vemos que en la ciudades de Oriente existían barrios comerciales de diversa nacionalidad. En Constantinopla, a los rusos se les destinaban determinados barrios en los cuales tenían derecho a vivir. En las afueras de Moscú se encontraba el barrio alemán. Se trata de fenómenos distantes en el tiempo, pero relacionados entre sí.
 Los mercaderes Polo viajaban de factoría en factoría, como si fueran de visita a casa de sus parientes.
 Las caravanas de los hermanos Polo seguían su camino adelante. La ciudad de Balk, en la que se hubiera podido comerciar bien, se hallaba en ruinas. Las paredes de mármol de las casas, ennegrecidas por el humo; las puertas azules, destrozadas.
Sobre ellas se leía la siguiente inscripción: "Esta ciudad se ha construido en nombre de Dios y por voluntad del sultán, a imagen y semejanza del paraíso."
 La ciudad se hallaba en completo silencio y  el sol caía de lleno sobre ella. La hierba crecía por entre las losas del empedrado. La ciudad callaba como el cementerio cercano a la puerta principal. Cabras salvajes pacían entre los viñedos y comían uvas. Las varas que sujetaban los viñedos ya se habían podrido, pero las pesadas y oscuras cepas, fuertes como el hierro forjado, remedaban el dibujo del anterior apoyo.
 Desde la ciudad muerta, los mercaderes marcharon doce días hacia el nordeste. Abundaban los pastos, la caza y el agua, pero era una región deshabitada.
 Al cabo de doce días llegaron a un castillo de sal.
 La sal era dura, la arrancaban con picos de hierro.»
 

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