viernes, 3 de julio de 2015

"El nigromante".- Ariosto (1474-1533)


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Acto primero. Escena tercera

 Cintio: Temolo, ¿qué te parece ese astrólogo, o nigromante, quiero decir?
 Temolo: Creo que es zorro viejo.
 Cintio: Aquí está Fazio; le estaba preguntando a éste qué opina de nuestro astrólogo.
 Temolo: Digo que me parece zorro viejo.
 Cintio: Y a vos, Fazio, ¿qué os parece?
 Fazio: Lo estimo hombre de gran astucia y mucha doctrina.
 Temolo: ¿Docto en qué ciencia?
 Fazio: En las artes que se llaman liberales.
 Cintio: Pero creo que también en el arte de la magia sabe todo lo que se puede saber y que no tiene igual en el mundo.
 Temolo: ¿Qué sabéis vos de eso?
 Cintio: Su criado me cuenta cosas milagrosas de él.
 Temolo: Hacednos oír esos milagros, si Dios os ayuda.
 Cintio: Me dice que a su antojo hace resplandecer la noche y oscurecerse el día.
 Temolo: También yo sé hacer lo mismo.
 Cintio: ¿Cómo?
 Temolo: Si de noche enciendo la luz y de día cierro las ventanas.
 Cintio: ¡Anda, gran borrego! Te digo que extingue el sol y hace resplandecer la noche en todo el mundo.
 Temolo: Entonces los boticarios tendrían que darle un buen salario.
 Fazio: ¿Por qué? 
 Temolo: Porque puede hacer que suba y baje el precio de la cera y del aceite cuando le parezca. Y, ¿sabe hacer algo más?
 Cintio: Hace que la tierra se mueva cuando quiere.
 Temolo: Yo también la muevo a veces, si pongo o quito el puchero del fuego o cuando busco, a oscuras, si queda alguna gota de vino en el jarro, entonces la muevo.*
 Cintio: ¿Te lo tomas a broma y crees estar oyendo patrañas? Pues ¿qué dirás de esto: que se vuelve invisible cuando le place?
 Temolo: ¿Invisible? ¡Lo habéis visto vos, amo, alguna vez?
 Cintio: ¡Animal! ¿Cómo se le puede ver si se vuelve invisible?
 Temolo: ¿Qué más sabe hacer?
 Cintio: Cuando quiere, sabe transformar a hombres y mujeres en distintos animales, tanto aves como cuadrúpedos.
 Temolo: Eso no es un milagro, se ve todos los días.
 Fazio: ¿Dónde se ve?
 Temolo: En nuestra población.
 Cintio: No prestéis oído a su charlatanería porque se está mofando de nosotros.
 Fazio: Yo quiero saberlo, cuéntanos cómo.
 Temolo: ¿No reparáis en que apenas uno llega a corregidor, comisario, proveedor, aduanero, juez, notario o pagador de salarios, abandona las costumbres humanas y adopta las de lobo, zorro, o cualquier ave de presa?
 Fazio: Eso es cierto.
 Temolo: Y en el momento en que uno de ínfima condición llega a consejero o secretario y tiene el deber de mandar a otros ¿no es cierto que también se convierte en un asno?
 Fazio: Muy cierto.
 Temolo: Por no hablar de muchos que se convierten en cabrones.
 Cintio: Temolo, ésa no es forma de hablar.
 Temolo: Pues pésima es también la vuestra, que me presenta patrañas por verdades.
 Cintio: ¿Conque, no quieres creer que ése hace tales experimentos?
 Temolo: Al contrario, voy a creeros que todavía los hace mayores, cuando con simples palabras y sin haber demostrado el menor poder mágico, puede sacarle a Máximo ya sea dinero ya sea bienes. ¿Podría, pues, existir prueba más milagrosa que ésta?
 Cintio: Bromeas y adrede no contestas.
 Temolo: Decid verdades o cosas que, por lo menos, puedan creerse y os contestaré como conviene". 

*Porque el puchero y el jarro son de barro.

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