martes, 13 de enero de 2015

"Paradiso".- José Lezama Lima (1910-1976)


  

"-Podemos recoger la impulsión de la afirmación nietzscheana de transmutar todos los valores, pero los valores que hay que encontrar y fundamentar son muy otros en nuestra época que los que él pensó. Una reunión de estudiosos que se acerquen a nuevas asignaturas en el futuro, por ejemplo: Historia del fuego, de la gota de agua, del hálito, de la emanación o aporroia de los griegos. Una historia del fuego que comience por presentar su lucha con los elementos neptúnicos o ácueos, cómo se extiende el fuego, el fuego en el árbol, colores de la llama, la hoguera y el viento, la zarza ardida de Moisés, el sol y el gallo blanco, el sol y el gallo colorado entre los germanos, en fin, las transmutaciones del fuego en energía, todos esos temas que son los primeros que se me ocurren, y que el hombre de hoy necesita para adentrarse en nuevas regiones de profundidad. Se habla con exceso de la homosexualidad, ya desde el punto de vista ético o del científico, pero se tienen muy pocas ideas precisas sobre la androginia. El andrógino primitivo que pasa al culto esférico de la totalidad y de la perfección, que pasa al ápeiron de los griegos y a la esfera universal de los cristianos. En la época de Carlomagno, Europa se llenó del símbolo de la esfera, el emperador, los doce pares, los maestros del quadrivium, los primeros murales románicos, se ornaban con la perfección giróvaga del círculo y se encuentra también entre los taoístas, con la esencial importancia que le daban a la indistinción sexual del hálito, formando el huevo del Gran Uno, del que brotaron dualizados el cielo y la tierra, todas esas referencias a la androginia en el mundo de los taoístas, de los platónicos y de los gnósticos alejandrinos, la casi totalidad del mundo antiguo y del que apenas sobrenadan vestigios en Havelock Ellis, en el Corydon de Gide y en el mismo Freud, que intentan llevar todas esas cosmologías al empequeñecedor espíritu científico, hijo de aquel espíritu objetivo, de aquel absoluto circulizado. No pueden creer que un Fou Hi, el rey fundador, fuese engendrado por un bastón flotando sobre las aguas, un símbolo de la unión de la energía actuando sobre el espíritu maternal de las aguas. Cerca de la encina de Membre, Abraham tiene la visión de los tres mancebos que se le presentan, sin decidirse a llamarle señor a ninguno de los tres, pues era una tríada indistinta en su esplendor. En otra visión subsiguiente, dos de los ángeles de la primera aparición marchan hacia Sodoma, de donde volverán sin duda hacia la rueda de la indistinción... El ánima, elemento femenino, aire, ying, recibe la fecundación del éter, elemento masculino, yang, animus, sin necesidad de las antípodas de los reproductores fisiológicos. Según las etimologías de Vico, de coelum, que lo mismo significa "punzón" que "el gran cuerpo del aire", los egipcios derivaron la universalidad de la cuña, forma piramidal, como un instrumento hecho para destruir el tiempo, logrando la eternidad de la piedra para asimilar todo el potencial creador del viento magnético del desierto. Amon fue el dios único de los tebanos, después fue identificado como Amon Ra, era el Uno Único, la esencia de las esencias, el generador que no era engendrado,era padre de los padres y a la vez madre de las madres. Significa estar oculto, es lo invisible que engendra en lo oculto, como diría Heráclito del oráculo, está oculto, pero hace señales, signos. Al mismo Trombonazo, el gigante rabelesiano, se le subraya que su verga es del tamaño de una caña de pescar, después se contenta con el mero juego, la insignificancia de aludirla como "mi tallito de coral". Una arrogancia que termina con los juegos infantiles a la orilla del mar, cuando después de haber acariciado un caracol, retrotrae el balano y contempla su glande, como para colocarlo en el aire que penetra en el caracol".

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