sábado, 7 de febrero de 2015

"La madre".- Máximo Gorki (1868-1936)


     

"-Nosotros somos socialistas. Esto quiere decir que somos enemigos de la propiedad privada, que desune a los hombres, los arma a unos contra otros y crea una hostilidad irreconciliable de intereses; que miente cuando intenta ocultar o justificar esta hostilidad y pervierte a todos con la mentira, la hipocresía y la maldad. Nosotros decimos: la sociedad que considera al hombre únicamente como instrumento para enriquecerse es antihumana, nos es hostil; no podemos tolerar su moral hipócrita y falsa; estamos contra su cinismo y la crueldad con que trata al individuo; queremos luchar y lucharemos contra todas las formas de avasallamiento físico y moral del hombre empleadas por esta sociedad, contra todos los métodos de trituración del hombre para satisfacer la avidez. Nosotros, los obreros, somos los que creamos todo con nuestro trabajo, desde las máquinas gigantescas hasta los juguetes para los niños y, sin embrago, nos vemos privados del derecho a luchar por nuestra dignidad humana; cada cual se esfuerza y puede convertirnos en instrumentos para la consecución de sus fines, nosotros ahora queremos tener una libertad que nos permita conquistar, con el tiempo, todo el Poder. Nuestras consignas son sencillas. ¡Abajo la propiedad privada! ¡Todos los medios de producción para el pueblo, todo el Poder para el pueblo, el trabajo es obligatorio para todos! Como veis, ¡no somos unos motineros! [...]
 Somos revolucionarios y lo seguiremos siendo mientras unos solamente manden y otros sólo trabajen. Estamos contra la sociedad cuyos intereses tenéis orden de defender. Somos enemigos irreconciliables de ella y de vosotros, y no habrá reconciliación posible mientras no venzamos. ¡Venceremos nosotros, los obreros! Vuestros mandantes no son, en absoluto, tan fuertes como ellos se figuran. Esa propiedad que amontonan y guardan, sacrificando para ello a millones de seres esclavizados, esa misma fuerza que les da poder sobre nosotros hace surgir entre ellos conflictos hostiles y los arruina física y moralmente. La propiedad exige un esfuerzo excesivo para su conservación y, en realidad, todos vosotros, nuestros amos, sois más esclavos que nosotros mismos; vosotros estáis esclavizados en espíritu, mientras que nosotros lo estamos sólo físicamente. Vosotros no podéis libertaros del yugo de los prejuicios y de los hábitos que os matado ya moralmente, mientras que a nosotros nada nos impide ser interiormente libres. El veneno que nos dais es más débil que el antídoto que vosotros -sin querer- vertéis en nuestra conciencia. Ésta crece y se desarrolla sin cesar, se enciende cada vez más rápidamente y arrastra consigo a lo mejor, a todo lo moralmente sano, incluso de vuestro medio. Advertid que ya no tenéis a nadie que pueda luchar con ideas en defensa de vuestro poderío ; habéis agotado ya todos los argumentos capaces de protegeros contra el empuje de la justicia histórica, no podéis crear ya nada nuevo en el dominio de las ideas, sois estériles de espíritu. Nuestras ideas se desarrollan, se encienden con resplandor cada vez mayor, abarcan a las masas populares, organizándolas para la lucha por la libertad. La conciencia del grandioso papel de los obreros aúna a todos los proletarios de mundo en una sola alma, y a vosotros os será imposible detener este proceso regenerador de la vida como no sea con la crueldad y el cinismo. Pero el cinismo es evidente para todos y la crueldad irrita al pueblo. Y las manos que hoy nos estrangulan estrecharán pronto las nuestras en apretón fraterno. Vuestra energía es la energía mecánica producida por el aumento del oro, os une en grupos predestinados a devorarse mutuamente; la nuestra es la fuerza viva y sin cesar creciente del sentimiento de solidaridad de todos los obreros. cuanto hacéis es criminal ya que tiende a sojuzgar al hombre; nuestro trabajo libera al mundo de los fantasmas y monstruos engendrados por vuestra mentira, por vuestra maldad, por vuestra codicia; monstruos que atemorizan al pueblo. Habéis arrancado al hombre de la vida y le habéis aniquilado; el socialismo une al mundo destrozado por vosotros en un todo único y grandioso. ¡Así será!"

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