miércoles, 27 de enero de 2016

"La posadera".- Carlo Goldoni (1707-1792)


Resultado de imagen de carlo goldoni 
Acto primero. Escena I
(Sala de una posada. El marqués de Forlipópolis y el conde de Albaflorida.)

 Marqués: Entre vos y yo hay cierta diferencia.
 Conde: En la posada tanto vale vuestro dinero como el mío.
 Marqués: Pero si la posadera me otorga ciertos privilegios, es porque los merezco más que vos.
 Conde: ¿Por qué motivo?
 Marqués: Porque yo soy el marqués de Forlipópolis.
 Conde: Y yo, el conde de Albaflorida.
 Marqués: ¡Ya, conde! Condado comprado.
 Conde: Yo he comprado el condado como vos habéis vendido el marquesado.
 Marqués: Bueno, basta; yo soy quien soy, y se me debe respeto.
 Conde: ¿Y quién os está faltando al respeto? Sois vos quien, hablando con demasiada libertad...
 Marqués: Yo estoy en esta posada porque amo a la posadera. Todos lo saben, y todos han de respetar a una joven que me gusta.
 Conde: ¡Ah, ésta sí que es buena! ¿Acaso pretendéis impedirme que corteje a Mirandolina? ¿Por qué creéis que estoy en Florencia? ¿Por qué imagináis que estoy en esta posada?
 Marqués: Bueno. No conseguiréis nada.
 Conde: ¿Yo no, y vos sí?
 Marqués: Yo sí, y vos no. Mirandolina necesita mi protección.
 Conde: Lo que Mirandolina necesita es dinero, no protección.
 Marqués: ¿Dinero?... Eso no me falta.
 Conde: Yo gasto un cequí al día, señor marqués, y la regalo continuamente.
 Marqués: Pues yo lo que hago no lo digo.
 Conde: Vos no lo decís, pero se sabe.
 Marqués: No se sabe todo.
 Conde: Sí, querido señor marqués, se sabe. Los criados lo dicen. Tres reales al día.
[...]

Escena IV
El Caballero de Rocatallada, desde su habitación, y los mismos

 Caballero: Amigos, ¿qué alboroto es éste? ¿Hay algún desacuerdo entre vuestras mercedes?
 Conde: Discutíamos sobre una cuestión muy interesante.
 Marqués: (Irónico.) El conde discute conmigo sobre el valor de la nobleza.
 Conde: Yo no le quito mérito a la nobleza, pero sostengo que, para darse caprichos, lo que hace falta es dinero.
 Caballero: A decir verdad, querido marqués...
 Marqués: Ea, hablaremos de otra cosa.
 Caballero: ¿Cómo habéis llegado a esa discusión?
 Conde: Por el motivo más tonto del mundo.
 Marqués: ¡Sí, eso! El conde lo ridiculiza todo.
 Conde: El señor marqués ama a la posadera. Yo la amo aún más que él. Él pretende que le corresponda como tributo a su nobleza. Yo lo espero como recompensa a mis atenciones. ¿No os parece que la cuestión es ridícula?
 Marqués: Es que hay que ver con qué interés la protejo yo.
 Conde: (Al Caballero.) Él la protege y yo gasto.
 Caballero: La verdad es que no se puede discutir por un motivo que menos lo merezca".  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Realiza tu comentario: