Mostrando entradas con la etiqueta Tribus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tribus. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de junio de 2020

Foto movida.- Miguel Mena (1959)

Resultado de imagen de miguel mena 

6

  «Hoy gran parte de la prensa incluye un anuncio que ocupa media página bajo una pregunta: ¿Quién quiere matar a Nacho? Es publicidad en contra de la Ley de Despenalización Parcial del Aborto que se debate en el Congreso de los Diputados. El tal Nacho es un niño. En realidad, el dibujo de un bebé con el que quiere aludirse a un feto. A través de diferentes viñetas, se explica cómo acabar con él. Con el feto, con Nacho, cuyo retrato aparenta esa edad primeriza en que los críos parecen ángeles risueños.
 Según los dibujos, a Nacho se le puede matar por aspiración, por dilatación y legrado, por envenenamiento salino y por cesárea. No incluyen métodos fuera del ámbito de la medicina. No incluyen métodos más contundentes. Por ejemplo, la patada en la barriga. Por ejemplo, el ametrallamiento.
 Dos mujeres embarazadas han muerto este año en otros tantos atentados de ETA. Una en febrero, cuando iban a empezar los carnavales; la otra en mayo, en vísperas de las elecciones municipales.
 Patricia es una mujer de treinta y dos años que espera su tercer hijo. Es un día de invierno y se halla en Tolosa. Acompaña a su marido, un detective privado especializado en temas laborales y empresariales a quien los terroristas confunden con un miembro de las fuerzas de seguridad. Patricia y su esposo son ametrallados cuando están en el interior de su coche. El detective se salva, pero ella muere en el acto. Inmediatamente, el ayuntamiento acuerda suspender los actos del carnaval, pero las sociedades populares que participan en la tamborrada y otras tradiciones del lugar insisten para que se mantengan. Finalmente, hay fiestas. Mientras la mujer es enterrada en san Sebastián, la alegría se desborda nuevamente por las calles de esa otra localidad guipuzcoana famosa por sus txapelas.
 La otra embarazada cae en Bilbao, en el esplendor de la primavera. Se llama María Dolores, tiene veinticinco años y espera su primer hijo. En esta ocasión los activistas tienen mejor puntería: además de la joven embarazada, en el mismo atentado, matan a su marido, que es cabo de la policía, y a un vecino, también policía nacional. Cuatro días después, con esas tres bajas en el censo, aún fresca en la memoria la imagen de sus cuerpos ensangrentados sobre el pavimento de un garaje, Herri Batasuna, el brazo político de ETA, obtiene unos magníficos resultados electorales en los ayuntamientos del País Vasco y Navarra. Entre ellos, Bilbao. […]

7

 Mainar comienza a prestar atención a las emisoras de FM, a estar menos pendiente de las noticias y más de las canciones, a poner la tele en las horas de los programas musicales, a fijarse más en las páginas de cultura y espectáculos de la prensa. Empieza a leer las crónicas de los conciertos, las críticas de discos, los comentarios sobre fiestas y presentaciones. También compra alguna revista musical y observa con detenimiento las diferentes maneras de vestir, las modas que siguen unos y otros grupos. Incluso en comisaría busca conversación con los agentes más jóvenes para que le ilustren sobre las distintas pandillas que se forman en torno a diferentes estilos musicales.
 Un policía de Vallecas le cuenta que en su barrio sólo hay heavys, que suelen ser de aspecto fiero, pero a la hora de la verdad son mucho más inofensivos de lo que aparentan. Un policía que ha patrullado por zonas de bares le habla de los rockers y los mods, de que son pocos y presumen de llevarse mal entre ellos, de lo mucho que cuidan su estética y sus motos. Otro le informa sobre los punks y los tilda de violentos, aunque aclara que más con los objetos que con otra gente, una especie de agresividad infantil que se plasma en patadas a las cosas y escupitajos a las personas. En cuanto a drogas, parece ser que eso, como el alcohol, los une a todos. Ninguno las desprecia. Hay canciones de todos los estilos que las reverencian. No hay una droga en particular que se identifique con estos o con aquellos. Cada cual toma lo que se puede pagar. Por supuesto, hay yonquis entre los heavys, entre los rockers, entre los mods, entre los punks e incluso entre los aficionados al flamenco.
Cuéntate la vida: Foto movida, de Miguel Mena Mainar enseña la foto de Almudena y sus amigos para ver en qué categoría los puede ubicar. Algunos le hablan de modernos, nuevaoleros, neorrománticos, pero nadie parece tenerlo muy claro. Un policía le dice que lo que parecen, sobre todo, es un poco pijos. Eso ya lo ha pensado el inspector, pero no es un concepto que relacione con una música concreta, con algún tipo de movimiento cultural. Es algo más difuso relacionado con el poder adquisitivo y la clase social. Eso le interesa menos. Eso no es ninguna novedad.
 Ha habido un secuestro en Bilbao. La frase fue corriendo de despacho en despacho por toda la comisaría, repitiéndose con diferentes tonos, desde quien aún pronunciaba este tipo de cosas con alarma a quien lo hacía con una mezcla de hartazgo y rutina.
 Ya tardaban, pensó Mainar cuando supo la noticia. ETA llevaba algún tiempo sin secuestrar a nadie, pero había seguido con su ritmo habitual de asesinatos, teñido además por una gran variedad en cuanto a la ocupación de las víctimas. Los dos últimos habían sido policías, pero en las semanas anteriores también habían matado a un vendedor de coches, a un representante de una marca de licores y al propietario de un bar. Gente muy fácil de ejecutar. El secuestro requería más preparación, más trabajo y asumir más riesgos que los necesarios para poner una bomba o disparar por la espalda y alejarse.
 -¿Quién es el secuestrado? -se interesó el inspector.
 -Un militar.
 -¿Un militar? -se extrañó Mainar-. No puede ser. ETA no secuestra militares. Los mata directamente, como a nosotros.
 -Pues han dicho que es un capitán. Es todo lo que sé por el momento.
 Mainar pensó que era un secuestro raro y que aquello pintaba mal. ETA contaba con más de sesenta secuestros en su historial y casi siempre se había tratado de empresarios. Algunos habían sido muy cortos, de dos o tres días, los justos para que los aterrorizados familiares juntaran el dinero para pagar y con ello evitar que su padre, esposo o hermano corriera la misma suerte que quienes no lo habían hecho a tiempo: ejecutados sin contemplaciones con un tiro en la nuca. Pero si habían secuestrado a un militar, no habría sido por dinero. Le resultó inevitable recordar al ingeniero de una central nuclear secuestrado dos años antes y asesinado sin contemplaciones pocos días después. Entonces pedían la demolición de la central. Se preguntó qué cosa imposible pedirían ahora, sólo para tener en vilo al país durante unos días antes de cumplir su sentencia de muerte. Porque un militar español en manos de ETA no podía tener ningún otro destino. No podía pagar un rescate y mucho menos mover a la compasión de sus captores. La única esperanza era liberarlo antes de ese momento fatídico, y Mainar sabía que esa responsabilidad caería en parte sobre sus espaldas.»

    [El texto pertenece a la edición en español de Santillana Ediciones Generales, 2014. ISBN: 978-84-8365-629-7.]

domingo, 27 de octubre de 2019

Hijos de las nubes.- Sophie Caratini (1948)

Resultado de imagen de sophie caratini 

La adopción
 Nuevo encuentro con los saharauis

«-¿Cómo te llamas?
 -Safía.
 -¿De dónde vienes, qué vienes a hacer a Zuerat?
 Cuento de nuevo mi itinerario. Mis interlocutores parecen apreciar mi franqueza, pero bajan la cabeza, desconcertados. ¿Están decepcionados por lo limitado de mis capacidades? Es posible. En todo caso, su portavoz (¿es el líder, el mayor, el mejor intérprete?) comienza a exponerme la situación del Sáhara Occidental:
 -Nuestro país ha sido progresivamente cercado por las fuerzas coloniales francesas de Mauritania, Argelia y Marruecos. Cuando los españoles llegaron a las costas del Sáhara, hacia 1900-1905, negociaron al principio, con los nómadas, una especie de contrato de alquiler sobre algunos puntos de la costa. A continuación se instalaron en la costa a cambio de un alquiler que los habitantes consideraron como un tributo. Crearon mercados y favorecieron el comercio, sobre todo el de armas. Cuando las tribus del conjunto de Sáhara se unieron para resistir el avance francés, que amenazaba el sur, y luego el norte, los españoles se comportaron en apariencia como auténticos aliados: hasta 1934 prohibieron a los franceses y a sus tropas franquear la frontera y nuestro territorio se convirtió en un refugio para todos los resistentes. Allí encontraban fusiles, mercancías, comida y era un punto de reagrupamiento. Pero cuando los franceses ocuparon el conjunto del Sáhara argelino, todo Marruecos y toda Mauritania, España empezó, por su lado, a conquistar el interior de las tierras del Sáhara, y los habitantes descubrieron que habían sido engañados. El poder impulsó una política paternalista. Al principio, era casi imperceptible, pero después se dieron cuenta de que estaban colonizando todo el país. Distribuyeron mucho dinero para comprar a los notables y los nómadas terminaron convirtiéndose en asistidos. Entonces acabaron perdiendo poco a poco su territorio y el control de su economía. Habían sido neutralizados, pero no se habían sometido. La prueba es que en 1956, cuando Marruecos alcanzó la independencia, quisieron aliarse con los elementos más determinados del Ejército de Liberación marroquí, que pretendían expulsar a los cristianos de los territorios españoles y de Mauritania. Pero esto no funcionó entre ellos, pues los marroquíes querían dirigirlo todo. A continuación, los otros se pusieron de acuerdo para arrinconarlos: franceses, españoles y hasta el sultán de Marruecos. En febrero de 1958, organizaron una operación militar para aplastar cruentamente la resistencia de los habitantes. La llamaron Operación escobillón. A continuación los países del Magreb y de África Occidental obtuvieron la independencia: Marruecos, Túnez, Mauritania, Senegal, Mali y Argelia, todos. Menos el Sáhara español. Claro que España hizo todo lo posible para no llamar la atención, porque había descubierto fosfatos en Seguia al Hamra. Para conformar a los saharauis, gastó aún más dinero. Halagaron a los notables, les concedieron un simulacro de participación en el gobierno y les pagaron generosamente. Enviaron a sus hijos a la Universidad de Madrid, y otros fueron a estudiar a las universidades árabes de los países del Magreb: en Rabat, Argel y Túnez. Casi todos volvieron con la intención de luchar por la independencia. Pero la negociación no era posible. Los españoles no querían escuchar y además los jóvenes no podían tomar la palabra en las reuniones de los notables. Entonces crearon el Frente Polisario, que declaró la lucha armada el 20 de mayo de 1973. Queremos construir una sociedad justa e igualitaria. Nuestras tradiciones prueban que somos capaces de ello. Los habitantes del desierto siempre practicaron la solidaridad, la ayuda mutua y el sentido del honor. Entre nosotros no hay clases explotadoras ni reyes ni emires. Queremos recuperar el concepto de propiedad compartida de la antigua sociedad nómada. Somos un pueblo libre y orgulloso y en nosotros tenemos con qué construir una sociedad moderna mucho más democrática que la vuestra. El rey Hassán II no quiere apoyarnos: tiene la desvergüenza de proclamar que el Sáhara Occidental y toda Mauritania le pertenecen y que el Marruecos histórico se extiende desde el Mediterráneo hasta las orillas del río Senegal. Todo el mundo sabe que eso no es verdad. Ahora, toda la población saharaui se enfrenta a las autoridades españolas. Al principio sólo se trataba de manifestaciones pacíficas que reivindicaban la justicia social. Pero los soldados dispararon sobre la muchedumbre. Esa es la razón de que el movimiento se haya convertido en lucha armada. Ahora nos preocupa mucho el papel que quieren que desempeñe el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, pues todo el mundo está contra nosotros. Por eso estamos documentándonos sobre la historia de la región. Tenemos que conseguir todos los libros, documentos o simples informaciones que nos permitan estudiar en profundidad la cuestión. En este sentido, tu proyecto de investigación sobre la historia y las tradiciones de los erguibat nos interesa mucho. ¿Sabes?, los erguibat sólo son una parte de la población del Sáhara. No debes limitarte al estudio de esta única tribu, que no es ni más ni menos importante que las otras.
 El joven habló largo rato en medio de un silencio atento. Sus compañeros lo escucharon muy concentrados, subrayando su discurso con miradas y gestos dirigidos hacia mí, como si quisieran hacerme sentir físicamente la intensidad de su aprobación y que yo la compartiera. Pues en realidad fue un discurso. Un discurso casi oficial pese a las circunstancias de la clandestinidad: yo soy a sus ojos un representante del mundo occidental. Las últimas frases fueron pronunciadas con fuerza y no se me escapó la llamada en ellas implícita. Me están dirigiendo un ruego, cuyo alcance y contenido no consigo adivinar. Ante tanto patetismo, mi respuesta resulta completamente anodina:
 -Es necesario que comience por algo. Si no me limito a un grupo, corro el riesgo de dispersarme. Además, me parece que los erguibat, al menos por lo que he aprendido hasta ahora, viven de manera muy semejante a la de los demás. Su estudio puede servir de ejemplo, es una primera aproximación.»

  [El texto pertenece a la edición en español de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2008, en traducción de Juan Vivanco Gefaell. ISBN: 978-84-96327-44-3.]

jueves, 9 de junio de 2016

"El imperio jesuítico".- Leopoldo Lugones (1874-1938)


Resultado de imagen de leopoldo lugones 
 IV.- La conquista espiritual

 "No todos los indios aceptaron la dominación jesuítica. Optaron por ella, casi exclusivamente, aquéllos más vejados por los encomenderos, buscando el alivio, ya que eran incapaces de proporcionárselo por sí mismos, en una servidumbre menos cruel. Los reducidos fueron, pues, una minoría, faltando a la obra aquéllos más bravíos, es decir, los más interesantes.
 Las reducciones de Quilmes y del varadero, tan próximas no obstante a Buenos Aires, fueron un fracaso; igual puede decirse de las que intentaron evangelizar la Patagonia; siendo las calchaquíes enteramente destruidas y saqueadas cuando la rebelión de Bohórquez, a pesar de que parecían aseguradas por un gran éxito industrial.
 Pasando por alto las tribus pequeñas no reducidas, como los salvajísimos nalimegas, los guatás, los ninaquiguilás, etc. y no contando sino las naciones que contenían muchas parcialidades, se tiene el siguiente resultado de reacios:
 Los guayanás, nación tan numerosa que se la creía formada por todas las tribus no guaraníes, siendo de notar que esta denominación comprendía entonces sólo a los indios reducidos. Era gente docilísima, sin embargo; jamás causó daño a las reducciones, con las cuales vivía en continua relación, ayudando a los conversos en el trabajo de los yerbales mediante algunas baratijas.
 Seguían por orden de importancia numérica o guerrera, los charrúas; los tupíes, tan huraños que se dejaban morir de hambre cuando caían prisioneros; los bugres; los mbayás; los payaguas; los belicosos tobas; los feroces mocovíes y otros muchos, sobre todo chaqueños.
 La defección de los guanás y de los jarós prueba cuán débiles fueron, en realidad, los lazos que los unían a aquella rudimentaria civilización.
 Con inmenso trabajo habían conseguido los Padres reducirlos, cuando un día se presentaron a su director, comunicándole que se hallaban resueltos a adoptar su antigua vida; pues el Dios que se les predicaba era una deidad muy incómoda, a causa de que estando en todas partes no había cómo librarse de su fiscalización. El estado intelectual de aquellos indios se revela con harta claridad en ese argumento.
 Otra misión también fracasada fue la de los guaycurúes, salvajes belicosos cuya reducción habría convenido efectuar; pero los Padres tuvieron que abandonarlos a los diecisiete años de esfuerzos infructuosos.
 El aislamiento de las tribus, su miseria y sus rivalidades; el dominio laico establecido ya; las identidades religiosas hábilmente explotadas, eran circunstancias favorables a la reducción. Los Padres habían encontrado que el Pay Zumé, vaga deidad a la cual rendían cierto culto los guaraníes, no podía haber sido otro que el apóstol Santo Tomás (padre Tomé), adaptando a la región una de las tantas leyendas religiosas que el fanatismo dominante creyó notar esparcidas por las selvas americanas, a favor de caprichosas semejanzas eufónicas entre las lenguas, o de coincidencias mitológicas -como el hallazgo de las dos tribus hebreas, perdidas desde el cisma de Roboam, el rastro evangélico que se creía determinar en el uso indígena de la cruz como símbolo religioso, y aquella pretendida predicación de Santo Tomás.
 Tuvo su éxito la leyenda, que los Padres aplicaron a su sabor y quizá de buena fe, aprovechando el tradicionalismo forzosamente confuso de tribus sin literatura. La veneración de la cruz (que era igualmente quichua y calchaquina) se la había enseñado el apóstol; sus huellas quedaban grabadas en las areniscas y era él quien les había dado la posesión de aquellas tierras. Esto último lo alegarían después los indios como argumento, ante los comisarios ejecutores del tratado de 1750.
 Su cosmogonía infantil, así como su creencia en la inmortalidad del alma y su temor a los espectros, se prestaban a cualquier adaptación en poder más listo; su falta de patriotismo, en el sentido elevado que hace de este sentimiento una fuerza, y la facilidad con que todos entendían el guaraní, tronco de sus dialectos, agregaban nuevas facilidades a la obra evangelizadora. La misma poligamia, que es el obstáculo más arduo de las misiones, no pasaba, para la mayoría, de una aspiración casi nunca realizada".

domingo, 17 de enero de 2016

"Naufragios".- Alvar Núñez "Cabeza de Vaca" (1490-1558)


Resultado de imagen de alvar nuñez
Capítulo XXVI
De las naciones y lenguas

 "También quiero contar sus naciones y lenguas, que desde la isla de Mal-Hado hasta los últimos hay.  En la isla de Mal-Hado hay dos lenguas; a los unos llaman de caoques y a los otros llaman de Han. En la Tierra-Firme enfrente de la isla hay otros que se llaman de Chorruco, y toman el nombre de los montes donde viven. Adelante, en la costa del mar, habitan otros que se llaman doguenes, y enfrente de ellos otros que tienen por nombre los de Mendica. Más adelante en la costa están los guevenes, y enfrente de ellos, dentro en la Tierra-Firme, los mariames; y yendo por la costa adelante, están otros que se llaman guaycones, y enfrente de estos, dentro en la Tierra-Firme, los iguaces. Cabo de estos están otros que se llaman atayos, y detrás de estos otros acubadaos, y de estos hay muchos por esta vereda adelante. En la costa viven otros llamados quitoles, y enfrente de estos, dentro en la Tierra-Firme, los avavares. Con estos se juntan los maliacones y otros cutalchiches, y otros que se llaman susolas, y otros que se llaman comos, y adelante en la costa están los camoles, y en la misma costa adelante otros a quien nosotros llamamos de los higos. Todas estas gentes tienen habitaciones y pueblos y lenguas diversas. Entre estos hay una lengua en que llaman a los hombres por mira acá, arre acá, a los perros xó; en toda la tierra se emborrachan con un humo, y dan cuanto tienen por él. Beben también otra cosa que sacan de las hojas de los árboles, como de encina, y tuéstanla en unos botes al fuego, y después que la tienen tostada hinchan el bote de agua, y así lo tienen sobre el fuego, y cuando ha hervido dos veces échanlo en una vasija y están enfriándola en media calabaza; y cuando está con mucha espuma bébenla tan caliente cuanto pueden sufrir, y desde que la sacan del bote hasta que la beben están dando voces, diciendo que quién quiere beber. Y cuando las mujeres oyen estas voces, luego se paran sin osarse mudar, y aunque estén mucho cargadas, no osan hacer otra cosa, y si acaso alguna de ellas se mueve, la deshonran y la dan de palos, y con muy gran enojo derraman el agua que tienen para beber, y la que han bebido la tornan a lanzar, lo cual ellos hacen muy ligeramente y sin pena alguna. La razón de la costumbre dan ellos y dicen que si cuando ellos quieren beber aquella agua las mujeres se mueven de donde les toma la voz, que en aquella agua se les mete en el cuerpo una cosa mala, y que dende a poco les hace morir, y todo el tiempo que el agua está cociendo ha de estar el bote atapado; y si acaso está desatapado y alguna mujer pasa, lo derraman y no beben más de aquella agua; es amarilla, y están bebiéndola tres días sin comer, y cada día bebe cada uno arroba y media de ella, y cuando las mujeres están con su costumbre no buscan de comer mas de para sí solas, porque ninguna otra persona come de lo que ellas traen. En el tiempo que así estaba, entre estos vi una diablura, y es que vi un hombre casado con otro, y estos son unos hombres amarionados impotentes, y andan tapados como mujeres y hacen oficio de mujeres, y tiran arco y llevan muy gran carga, y entre estos vimos muchos de ellos así amarionados como digo, y son mas membrudos que los otros hombres, y más altos; sufren muy grandes cargas".