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domingo, 27 de octubre de 2019

Hijos de las nubes.- Sophie Caratini (1948)

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La adopción
 Nuevo encuentro con los saharauis

«-¿Cómo te llamas?
 -Safía.
 -¿De dónde vienes, qué vienes a hacer a Zuerat?
 Cuento de nuevo mi itinerario. Mis interlocutores parecen apreciar mi franqueza, pero bajan la cabeza, desconcertados. ¿Están decepcionados por lo limitado de mis capacidades? Es posible. En todo caso, su portavoz (¿es el líder, el mayor, el mejor intérprete?) comienza a exponerme la situación del Sáhara Occidental:
 -Nuestro país ha sido progresivamente cercado por las fuerzas coloniales francesas de Mauritania, Argelia y Marruecos. Cuando los españoles llegaron a las costas del Sáhara, hacia 1900-1905, negociaron al principio, con los nómadas, una especie de contrato de alquiler sobre algunos puntos de la costa. A continuación se instalaron en la costa a cambio de un alquiler que los habitantes consideraron como un tributo. Crearon mercados y favorecieron el comercio, sobre todo el de armas. Cuando las tribus del conjunto de Sáhara se unieron para resistir el avance francés, que amenazaba el sur, y luego el norte, los españoles se comportaron en apariencia como auténticos aliados: hasta 1934 prohibieron a los franceses y a sus tropas franquear la frontera y nuestro territorio se convirtió en un refugio para todos los resistentes. Allí encontraban fusiles, mercancías, comida y era un punto de reagrupamiento. Pero cuando los franceses ocuparon el conjunto del Sáhara argelino, todo Marruecos y toda Mauritania, España empezó, por su lado, a conquistar el interior de las tierras del Sáhara, y los habitantes descubrieron que habían sido engañados. El poder impulsó una política paternalista. Al principio, era casi imperceptible, pero después se dieron cuenta de que estaban colonizando todo el país. Distribuyeron mucho dinero para comprar a los notables y los nómadas terminaron convirtiéndose en asistidos. Entonces acabaron perdiendo poco a poco su territorio y el control de su economía. Habían sido neutralizados, pero no se habían sometido. La prueba es que en 1956, cuando Marruecos alcanzó la independencia, quisieron aliarse con los elementos más determinados del Ejército de Liberación marroquí, que pretendían expulsar a los cristianos de los territorios españoles y de Mauritania. Pero esto no funcionó entre ellos, pues los marroquíes querían dirigirlo todo. A continuación, los otros se pusieron de acuerdo para arrinconarlos: franceses, españoles y hasta el sultán de Marruecos. En febrero de 1958, organizaron una operación militar para aplastar cruentamente la resistencia de los habitantes. La llamaron Operación escobillón. A continuación los países del Magreb y de África Occidental obtuvieron la independencia: Marruecos, Túnez, Mauritania, Senegal, Mali y Argelia, todos. Menos el Sáhara español. Claro que España hizo todo lo posible para no llamar la atención, porque había descubierto fosfatos en Seguia al Hamra. Para conformar a los saharauis, gastó aún más dinero. Halagaron a los notables, les concedieron un simulacro de participación en el gobierno y les pagaron generosamente. Enviaron a sus hijos a la Universidad de Madrid, y otros fueron a estudiar a las universidades árabes de los países del Magreb: en Rabat, Argel y Túnez. Casi todos volvieron con la intención de luchar por la independencia. Pero la negociación no era posible. Los españoles no querían escuchar y además los jóvenes no podían tomar la palabra en las reuniones de los notables. Entonces crearon el Frente Polisario, que declaró la lucha armada el 20 de mayo de 1973. Queremos construir una sociedad justa e igualitaria. Nuestras tradiciones prueban que somos capaces de ello. Los habitantes del desierto siempre practicaron la solidaridad, la ayuda mutua y el sentido del honor. Entre nosotros no hay clases explotadoras ni reyes ni emires. Queremos recuperar el concepto de propiedad compartida de la antigua sociedad nómada. Somos un pueblo libre y orgulloso y en nosotros tenemos con qué construir una sociedad moderna mucho más democrática que la vuestra. El rey Hassán II no quiere apoyarnos: tiene la desvergüenza de proclamar que el Sáhara Occidental y toda Mauritania le pertenecen y que el Marruecos histórico se extiende desde el Mediterráneo hasta las orillas del río Senegal. Todo el mundo sabe que eso no es verdad. Ahora, toda la población saharaui se enfrenta a las autoridades españolas. Al principio sólo se trataba de manifestaciones pacíficas que reivindicaban la justicia social. Pero los soldados dispararon sobre la muchedumbre. Esa es la razón de que el movimiento se haya convertido en lucha armada. Ahora nos preocupa mucho el papel que quieren que desempeñe el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, pues todo el mundo está contra nosotros. Por eso estamos documentándonos sobre la historia de la región. Tenemos que conseguir todos los libros, documentos o simples informaciones que nos permitan estudiar en profundidad la cuestión. En este sentido, tu proyecto de investigación sobre la historia y las tradiciones de los erguibat nos interesa mucho. ¿Sabes?, los erguibat sólo son una parte de la población del Sáhara. No debes limitarte al estudio de esta única tribu, que no es ni más ni menos importante que las otras.
 El joven habló largo rato en medio de un silencio atento. Sus compañeros lo escucharon muy concentrados, subrayando su discurso con miradas y gestos dirigidos hacia mí, como si quisieran hacerme sentir físicamente la intensidad de su aprobación y que yo la compartiera. Pues en realidad fue un discurso. Un discurso casi oficial pese a las circunstancias de la clandestinidad: yo soy a sus ojos un representante del mundo occidental. Las últimas frases fueron pronunciadas con fuerza y no se me escapó la llamada en ellas implícita. Me están dirigiendo un ruego, cuyo alcance y contenido no consigo adivinar. Ante tanto patetismo, mi respuesta resulta completamente anodina:
 -Es necesario que comience por algo. Si no me limito a un grupo, corro el riesgo de dispersarme. Además, me parece que los erguibat, al menos por lo que he aprendido hasta ahora, viven de manera muy semejante a la de los demás. Su estudio puede servir de ejemplo, es una primera aproximación.»

  [El texto pertenece a la edición en español de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2008, en traducción de Juan Vivanco Gefaell. ISBN: 978-84-96327-44-3.]

miércoles, 12 de julio de 2017

"Proverbios saharauis".- Fernando Pinto Cebrián (s. XX)


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Trab el Bidán (Sáhara Occidental)    

«1.-Las palabras son sólo dos: una guerra y otra paz. (El kalimat a la zantain wahda char whada afia).
La situación de los hombres en la vida, como la de las naciones, son solamente dos: o se está en guerra, reinando el desorden, la destrucción, el mal; o se está en paz, donde triunfa la estabilidad, la calma, el bien... [...]
 8.-Si los gritos vienen de la montaña, ¿adónde huir? (Le-iat ila ya men el-quedia lahrub emnain).
Se dice a los poderosos, ricos... que, teniendo poder y medios, se declaran incapaces de hacer algo. Sería como espetarles: Si vosotros que tenéis todos los medios, sois incapaces de hacer tal cosa, ¿cuál será mi situación, que sólo soy un soldado, un pobre, una persona corriente...? [...]
 11.-Haz lo que hace tu vecino o múdate. (Adal eli adal jarek wala arhal anou).
Cuando intentamos ponernos de acuerdo con un vecino para hacer algo, hay ocasiones en las que no lo logramos por pequeñas diferencias. El proverbio es una guía para la buena vecindad; todos hemos de ser hospitalarios, generosos y honrados (algo que se considera tradicional entre los hombres del desierto) y si no fuéramos capaces de serlo es mejor que nos marchemos para evitar el ridículo y problemas con los demás. [...]
 18.-Una mano no aplaude. (Aid wahda ma etsafag).
Por muchos medios con que cuente una persona siempre necesitará la ayuda de los demás. El proverbio incita a la cooperación, a la solidaridad, ya que en el desierto, dadas sus duras condiciones de vida, es difícil subsistir por sí solo. [...]
 26.-Siempre creemos que el lobo está harto. (Edib el madnuna anu echab-a)
El lobo, en la mayoría de los casos, siempre permanece hambriento, mientras que la gente cree que está harto de comer. Este proverbio lo emplea como respuesta aquél al que le suponen rico, sano, bien alimentado..., aunque en realidad sea todo lo contrario, ya que es pobre, está enfermo, hambriento...
 27.-Al que no ve el cielo, no se lo muestres. (Eli ma irai fesma la tana-atulo).
No hace falta perder el tiempo en explicar algo que está claro, evidente para todo el mundo, a aquel que no razona. Se emplea para aludir lo inútil de intentar corregir a aquella persona que no quiere ver sus errores (en muchos casos por juventud u orgullo).
 28.-Al que te dice que estás gordo, dile amén. (Elgalak esmin golo amin).
Hay que mantenerse optimistas y alegres, aun cuando seamos pobres, padezcamos alguna enfermedad... El proverbio sería como responder a los que creen lo contrario de nuestra precaria situación con "ojalá sea todo tal como piensas y no como estoy en realidad". [...]
 46.-Evita lo poco y lo mucho, sé conforme y acepta. (Ma bain el cazra wa el guela tawalit el bacra).
Hay que conformarse con lo que se tiene para disfrutar de la vida saboreándola. [...]
 74.-Bebe más que una duna. (Achreb men guerd)
Se dice de aquél que bebe agua exageradamente. [...]
 85.-Si atas al camello con el asno, éste le enseña a rebuznar. (Ila edrakt lehwar em-a-lehmar ielmo chihig).
Si enviamos a nuestros hijos a convivir con gentes maleducadas con toda seguridad sólo aprenderán maldades. [...]
 115.-Compra al vecino antes que la casa. (Echri el jar sabeg edar).
Aconseja que si vamos a comprar una casa en un barrio o instalarnos en una zona determinada, debemos primero conocer a nuestros futuros vecinos ganándonos su amistad y simpatía. [...]
 196.-La muerte es obligatoria, pero la esclavitud no. (El maut fard wa rega mahi fard).
Antes que aceptar la esclavitud, de la que debemos siempre escapar, y vivir humillados se aceptará la muerte de la que nunca podremos huir. Entre los saharauis (en "hassaniya" habitantes del Sahara, del desierto) se emplea para incitar a la revolución. [...]
 274.-Los inteligentes no se molestan. (Ahel le-egul efraha).
Se refiere a que los inteligentes no se esfuerzan mucho por llegar a una solución o conclusión conveniente.
 282.-La rapidez es del diablo, y la calma de Dios. (El azla men echaitan wa tahanu men Alah).
La prisa es mala consejera ya que nos puede conducir al fracaso. [...]
 390.- Que te guste nuestra sal. (Yagbad fik malhna).
Se le dice al invitado, deseándole que le guste nuestra comida.»