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martes, 16 de junio de 2020

101 dilemas éticos.- Martin Cohen (1964)

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Dilemas antisociales
Dilema 19: Contra e-Ville

  «Lorenzo y Lina odiaban a la empresa e-Ville en cualquiera de sus múltiples manifestaciones comerciales: productos alimenticios e-Ville, maderas e-Ville y, por supuesto, automóviles e-Ville. La odiaban tanto que, de hecho, se habían unido a una nebulosa organización, llamada PATEO, cuyo objetivo era organizar la resistencia contra las grandes empresas en general, y contra e-Ville en particular.
 Durante un curso especial de fin de semana, destinado a la formación de los activistas de PATEO, habían aprendido muchas cosas sobre el enemigo: la empresa e-Ville era, literalmente, inmensa. Había tomado su nombre de los fundadores de la empresa, la familia De Ville, y el prefijo "e-" era un añadido reciente para darle un toque más acorde con la era de Internet. (También PATEO significaba algo, aunque nadie parecía saber a ciencia cierta el qué. Lorenzo pensaba que debía ser algo así como "Paremos la Agresión contra la Tierra", y alguna otra cosa más, mientras que a Lina lo mejor que se le ocurría era: "Plataforma Antiglobalización Transnacional de Ecologistas Organizados"). El caso es que e-Ville era una empresa que operaba desde los Estados Unidos (aunque su sede, a efectos fiscales, la tenía fijada en una remota isla del pacífico), con una facturación superior al PIB de cualquier país de África o Sudamérica, excepción hecha de Brasil y Sudáfrica, si bien a esta última ya estaba a punto de superarla. Tenía infinidad de tentáculos. Una de sus marcas punteras a escala mundial era "Maderas Auténticas", cuyos productos de lujo se comercializaban bajo la rúbrica "genuina madera de bosque tropical" y el eslogan: "Compre hoy, mañana quizás sea demasiado tarde". Su división en el ramo de la construcción, "Presas y carreteras e-Ville", participaba en varios proyectos mastodónticos que, según indicaban los propios folletos publicitarios de la empresa, llevaban aparejados "cambios ecológicos controlados" de gran alcance: modificaciones de cursos fluviales y obras de bisección de inmensos bosques vírgenes, mediante la aplicación de los últimos avances en técnicas de asfaltado. Luego estaba "Alimentos MG", su división en el ramo de la alimentación, cuyos envasados solían llevar impreso un reclamo publicitario garantizando que su contenido respondía a "lo último en alimentos mejorados científicamente", y en cuyos hipermercados, para gran indignación de Lorenzo, podía encontrarse una amplia gama de "carnes selváticas, exóticas y singulares", entre ellas, carnes de mono y canguro, garras de tigre y, de vez en cuando, carne de koala. A otros, lo que más les escandalizaba eran las latas de delfín, jocosamente promocionadas bajo el eslogan: "Como las de atún, pero más simpáticas".
 Durante aquel fin de semana, un adusto joven de barba desgreñada explicó a los activistas que las filiales de e-Ville en el Tercer Mundo estaban involucradas asimismo en una serie de "planes de formación de menores en el entorno laboral", en virtud de los cuales una persona adulta endeudada firmaba un acuerdo con la empresa por el que se comprometía a que sus hijos realizaran un trabajo no remunerado en las fábricas de e-Ville hasta que la deuda quedara saldada. Todo esto era de dominio público, según constató Lorenzo, pero a nadie parecía importarle en lo más mínimo. A PATEO le correspondía cambiar este estado de cosas mediante campañas pacíficas de desobediencia ciudadana.
 Lo primero que hizo PATEO fue organizar una gigantesca marcha "por la justicia mundial", coincidiendo con una reunión de los accionistas de e-Ville en Nueva York. Lina y otros compañeros se disfrazaron de flores, como símbolo de la desaparición de hábitats y especies que llevaban aparejados algunos de los proyectos en los que estaba involucrada e-Ville, sobre todo los relacionados con "Alimentos MG". La convocatoria fue todo un éxito y hasta la policía de Nueva York felicitó a los organizadores por haber sido capaces de llevarla a cabo sin crear grandes trastornos en la ciudad. Pero los líderes de PATEO quedaron muy decepcionados con la repercusión que tuvo en la prensa, pues, en lugar de mostrar fotos de la interminable manifestación, o de la sentada que habían protagonizado las flores humanas frente a las "Torres e-Ville", se limitaron a publicar un suelto en el que e-Ville declaraba con altanería que la protesta de los manifestantes respondía a "motivaciones políticas" y que no cederían ante aquel intento de restringir la libertad de elección de los consumidores y de frenar el progreso.
101 dilemas éticos (El Libro De Bolsillo - Filosofía): Amazon.es ... La próxima vez -en eso todos en PATEO estaban de acuerdo- habría que hacer mejor las cosas. Ya habían probado las manifestaciones y la desobediencia civil; ahora había que pasar al desorden civil.
 El dilema que se les planteaba a Lorenzo y a Lina era si esta opción no entraba en contradicción con sus convicciones pacifistas. Pero, como les hicieron notar algunos de sus compañeros, mucho peor era la violencia que en aquel mismo momento estaba ejerciendo e-Ville.
 ¿Responder a un mal con otro, es algo intrínsecamente "inmoral"?

Dilema 20: Pateando

  La siguiente junta de accionistas de e-Ville tuvo lugar en Londres y, a su conclusión, la policía británica no halló razón alguna para elogiar a los organizadores de las protestas. A lo largo de todo el día se produjeron escaramuzas entre las fuerzas de orden público y grupos de activistas de PATEO, que, tras cubrirse con pasamontañas, se desgajaron del grueso de la manifestación y se dedicaron a llenar de pintadas los locales del grupo e-Ville, llegando incluso a hacer añicos algunas lunas. La propia Lina pudo ver cómo varios empleados de la sede central (o quizás fuera gente que pasaba por ahí, no había forma de saberlo) se acurrucaban aterrorizados ante la embestida de los manifestantes y no pudo menos de sentir lástima por alguno de ellos. Lorenzo, por su parte, se quedó muy alarmado al ver cómo lanzaban piedras contra los caballos de la policía; una alarma que se convirtió en abatimiento cuando luego se enteró de que, de resultas de la acción contra los almacenes centrales de "Maderas e-Ville", su director general había fallecido de un ataque al corazón. Sin embargo, como dijeron posteriormente sus compañeros, en ningún momento se había pretendido hacer daño a nadie. (Ellos no tenían la culpa de lo que le hubiera pasado a la gente que se había metido por medio).
 Pero, en principio -eso al menos sigue pensando Lorenzo-, una protesta se descalifica a sí misma desde el momento en que causa daños a personas o a los animales. Desde su punto de vista, el principio de la no-violencia y el rechazo a todo lo que suponga causar algún daño personal han de aplicarse tanto a PATEO como a e-Ville.
-Si uno cree en la no-violencia, tiene que estar convencido de que, aunque la violencia que se trata de combatir sea "mayor", adoptar una postura violenta sólo sirve para empeorar las cosas. Si no actuáramos así, perderíamos nuestra superioridad moral, ¿no crees? ¿Acaso no era eso lo que defendía Gandhi? Tú mismo debes encarnar el cambio que deseas para el mundo -eso es lo que le dice Lorenzo a Lina, un poco más tarde.
 Lo que hay que hacer, sin lugar a dudas, es seguir con las campañas pacíficas y esperar a que el propio peso de la opinión pública acabe por obligar a e-Ville a cambiar, porque, al fin y al cabo, su propia existencia depende de los consumidores, insiste Lorenzo. Pero Lina no está de acuerdo. El tema hace que Lina y Lorenzo acaben rompiendo.
 "¿Se puede saber de parte de quién estás?", le chilla Lina y, acto seguido, tira por la ventana que Lorenzo tiene a su espalda la caja donde éste guarda los panfletos viejos.»

   [El texto pertenece a la edición en español de Alianza Editorial, 2005, en traducción de Borja García Bercero. ISBN: 84-206-5839-1.]

viernes, 1 de marzo de 2019

Antimanual de filosofía.- Michel Onfray (1959)


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6.-La historia
La violencia, el nazi y el nihilismo
¿Podemos recurrir a la violencia?

«A veces, cuando hemos intentado todo, todo, realmente todo, y uno se juega la piel, la salud mental o física por culpa de un individuo decidido a hacernos daño, no podemos evitarlo. Hacer un principio absoluto de la no-violencia es dar razón a priori al adversario dispuesto a utilizar todos los medios. Si el mundo fuera ideal, no necesitaríamos llegar a esos extremos, claro está, pero no lo es y, en términos de salud personal, la violencia puede conseguir lo que la seguridad pública, la moral, la salud mental, no logran obtener a pesar de sus esfuerzos, por separado o en conjunto. La violencia es un mal necesario, privarse de ella equivale a declarar vencedor al individuo convencido de no renunciar a ella -y ese espécimen no desaparecerá, desgraciadamente.
 Por desgracia, constatamos que el recurso a esta arma entraña un movimiento que sólo impide la destrucción de uno de los dos protagonistas. Recurrir a ella es confirmar nuestra incapacidad para acabar con el odio que tenemos contra quien la dirigimos. Antes del golpe dado y después, el mal sentimiento persiste, invariable, absolutamente intacto. La violencia es defendible moralmente cuando detiene un proceso que amenaza con ser destructivo y catastrófico, en caso de que sea defensiva. En cambio, la violencia ofensiva es insostenible: la historia de los hombres y la de las naciones procede, sin embargo, de esta tétrica energía que actúa como motor de la historia.
 La violencia es una potencia natural producida siempre por mecanismos semejantes: una amenaza sobre el territorio real o simbólico que controlamos (un pedazo de tierra, pero igualmente un objeto poseído, una identidad que pensamos amenazada, o una persona sobre la cual creemos tener derechos) y del que tememos ser desposeídos. Allí donde el otro pone en peligro mi posesión, reacciono instintivamente. La guerra está naturalmente inscrita en la naturaleza humana; la paz, en cambio, procede de la cultura y de la construcción, del artificio y de la determinación de las buenas voluntades.
 La violencia aflora en cada momento de la historia: tiñe la intersubjetividad (la relación entre los seres) y la internacionalidad (la relación entre las naciones). En el origen, supone una incapacidad para hablarse, una imposibilidad para liquidar la querella por medio del lenguaje, recurriendo sólo a las palabras: educadas, corteses, pero también firmes, claras, o aun vehementes, graves. De la explicación al insulto pasando por el tono apasionado, un espectro importante de posibilidades se ofrece a las buenas voluntades deseosas de resolver una dificultad evitando llegar a las manos. Los que no dominan las palabras, hablan mal, no encuentran explicaciones, son presas destinadas a la violencia. No saber o no poder expresarse conduce pronto a las soluciones que implican la fuerza física.
 La lógica es siempre la misma. Sus huellas trazan la historia: amenazas, intimidaciones, ejecuciones, destrucciones. La gradación se advierte en todas las culturas y civilizaciones: las naciones en conflicto hacen uso de la violencia según esas modalidades. La historia se confunde muy a menudo con la narración de esas tensiones o de sus resoluciones, mucho más que con la de sus prevenciones. No se escribe prioritariamente la historia de los acontecimientos felices, de las relaciones normales y pacíficas. Incluso, Hegel (1770-1831) afirmó que los pueblos dichosos no tenían historia.
 
 Violencia natural o cultural
 
 La paz tiene un precio. El comercio de los hombres, la libre circulación de bienes, el acuerdo entre los pueblos se fabrican, y después se mantienen. En la historia hace falta una voluntad para impedir el triunfo de la negatividad: la diplomacia es el arte de evitar la violencia trabajando en el terreno de la urbanidad, de la cortesía, de los intereses comunes bien preservados. Es un motor poderoso, incluso si trabaja en la sombra, discretamente, sin efectos espectaculares, en colaboración con los servicios de información, los agentes secretos y espías, la policía en sus diferentes brigadas (políticas, financieras, etc.), los embajadores, cónsules y otros altos funcionarios siempre en movimiento planetario para contener la violencia, impedir que se manifieste, en los límites de un ejercicio retórico convenido.
 La diplomacia debe hacer frente a las intimidaciones, que son siempre las manifestaciones primeras de las naciones bélicas, agresivas o guerreras. Desfiles militares suntuosos (exageradamente visibles) y demostrativos, maniobras de unidades numerosas en los lugares escrutados por la prensa extranjera, intoxicación por informaciones erróneas destinadas a hacer creer a los enemigos que se dispone de un potencial de armamento disuasivo, de un entrenamiento ultraprofesional de los soldados, de un presupuesto militar desmedido, de armas desconocidas y mortíferas a gran escala, etc. ¿El objetivo de dichas prácticas? Poner al otro en situación de contener su violencia, de guardarla para sí por la amenaza de tener que enfrentarse a mucha mayor fuerza y determinación.
 Cuando ni la diplomacia ni la disuasión bastan y la guerra fría persiste, se supera la etapa de la guerra teatralizada para traspasar una línea sin retorno: el paso a la acción. A menudo la historia pasa por la memoria registrada de este único estado; se olvida la paz, la serenidad, la ausencia de acontecimientos negativos, se pasa por encima del trabajo diplomático o la teoría de la disuasión para llegar al corazón mismo de su materia: la sangre. Los beligerantes que toman la iniciativa de liberar las pulsiones de muerte sobre el terreno de las naciones buscan y encuentran pretextos: el asesinato de una figura esencial, la transgresión de una frontera, una guerrilla puntual o persistente, una serie de actos terroristas. En realidad, la decisión ya está tomada: se trata de enmascarar la renuncia a la palabra y el advenimiento de la fuerza con montajes, con ficciones contadas a continuación por la historia.
 
 La violencia, motor de la historia
 
 En el origen de los conflictos, el deseo de imperio, la voluntad de extender lo que se cree la verdad política al conjunto del planeta. Desde los primeros tiempos de la humanidad hasta hoy, los imperios obsesionan a los tiranos, los déspotas, los hombres de poder: Gengis Khan, Alejandro, Carlomagno, Carlos V, Napoleón, Hitler, Stalin, todos aspiraban a expandir el territorio de su ambición y a imponer su ideología al conjunto del planeta. Los etnólogos saben que los animales también delimitan un territorio, que lo marcan con su orina y su materia fecal, lo defienden, prohibiendo su frecuentación o sometiéndola a condiciones draconianas, exigiendo evidentes signos de sumisión. Los políticos reactivan sus tropismos (esos fuertes movimientos que obligan y siempre de la misma manera) cuando lanzan sus guerras de imperio y sus conquistas coloniales. La historia de los hombres se reduce muchas veces al registro de hechos y gestos que derivan de sus pulsiones animales.
 En cada una de estas ocasiones, el derecho desaparece bajo la fuerza, la convención se aparta en favor de la agresión, la violencia triunfa allí donde anteriormente el lenguaje y los contratos hacían la ley.»
 
     [El texto pertenece a la edición en español de Editorial EDAF, 2005, en traducción de Irache Ganuza Fernández. ISBN: 84-414-1325-4.]

miércoles, 16 de enero de 2019

Política de la no-violencia.- Mahatma Gandhi (1869-1948)


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Sobre el ayuno
(Discurso pronunciado en Nueva Delhi, el 12 de enero de 1948)

«Una persona ayuna por motivos de salud, cumpliendo las leyes que gobiernan dicha salud, o ayuna como penitencia por el mal que ha hecho y que lamenta. En estos casos, quien ayuna no necesita creer en la no-violencia. Hay, sin embargo, un ayuno que el seguidor de la no-violencia se siente a veces impulsado a emprender como protesta contra alguna injusticia cometida por la sociedad y lo hace porque cree en la no-violencia y no tiene otra alternativa.
 Esta es la situación en la que me encuentro actualmente. Cuando, el 9 de septiembre, regresé a Delhi desde Calcuta, tenía la intención de ir al Punjab occidental. Pero no pudo ser. La alegre Delhi parecía una ciudad de muertos. Al bajar del tren observé la tristeza en todos los rostros. Incluso el Sardar (1), que nunca pierde el buen humor y la alegría, no era una excepción esta vez.
 La causa de esta situación no la conocía. Él estaba en la plataforma donde iba a recibirme y sin pérdida de tiempo me informó de los disturbios que habían tenido lugar en la metrópolis de la Unión. De inmediato comprendí que tenía que quedarme en Delhi y detener los disturbios o morir.
 Existe ahora una calma aparente, debida a la rápida acción militar y policial. Pero permanece latente una tormenta que puede estallar en cualquier momento. Para mí, esto no es el cumplimiento de mi voluntad de detener los disturbios, que es lo único que puede salvarme de la muerte, esa amiga incomparable. Anhelo una amistad de corazón entre hindúes, sijs y musulmanes. Tal amistad existía hasta hace poco tiempo pero hoy ya no existe. Nos encontramos en una situación que ningún patriota indio digno de tal nombre puede contemplar con indiferencia.
 Aunque la voz interior ha estado llamándome durante mucho tiempo, he hecho oídos sordos por miedo a que fuera la voz de Satán, es decir, la voz de mi debilidad. No quiero sentirme nunca falto de recursos. Un satyagrahi (2) no debería sentirse nunca carente de ellos. El ayuno es su último recurso en lugar de la espada (la suya o la de otros).
 No tengo ninguna respuesta que dar a los amigos musulmanes que me ven día tras día y me preguntan qué tienen que hacer. Mi impotencia ha estado atormentándome últimamente. Desaparecerá en cuanto empiece el ayuno. Lo he estado considerando mucho en los tres últimos días. La conclusión final ha brillado con fuerza y me ha hecho sentirme feliz. Ninguna persona, si es pura, tiene nada más precioso que dar que su vida. Espero y oro para que tenga en mi interior la pureza que justifique este paso. Os pido que bendigáis este esfuerzo y que oréis por mí y conmigo.
 Empezaré el ayuno mañana después de la primera comida. Su duración será indefinida y podré beber agua con o sin sales y lima ácida. Pondré fin al ayuno cuando esté convencido de que los corazones de todas las comunidades han vuelto a unirse, no por causa de alguna presión exterior, sino porque en ellos se ha despertado el sentido del deber.
 La recompensa será la recuperación del decaído prestigio de la India, y de su declinante soberanía sobre el corazón de Asia y, a través de ella, del mundo. Me duele pensar que el hecho de que la India pierda su alma significará la pérdida de la esperanza de un mundo doliente, herido y hambriento. Que ningún amigo o enemigo, si es que hay alguno, se enfurezca conmigo. Hay amigos que no creen en el método del ayuno para la sensibilización de la mente humana. Tendrán paciencia conmigo y me concederán la misma libertad de acción que reclaman para sí mismos.
 Con Dios como mi único y supremo consejero, siento que tengo que tomar la decisión sin pedir consejo a nadie más. Si he cometido un error y lo descubro, no dudaré en proclamarlo desde los tejados y desandaré el camino equivocado. Hay pocas posibilidades de que pueda hacer semejante descubrimiento. Si hay una clara indicación, y afirmo que la hay, de la voz interior, no me opondré a ella. Pido a todos que no se discuta este paso y que se apoye sin reservas. Si toda la India responde, o si al menos lo hace Delhi, el ayuno podría acabar pronto.
 Pero tanto si acaba como si se prolonga o no termina nunca, que no se adopte una actitud blanda al afrontar lo que se podría denominar como una crisis. Los críticos han censurado algunos de mis ayunos anteriores, pensando que el resultado habría sido contrario a mi postura, si no hubiera sido por la presión ejercida por los ayunos. ¿Qué valor puede tener un resultado contrario cuando el propósito es manifiestamente acertado? Un ayuno puro, llevado a cabo como un deber, tiene en sí mismo su recompensa. No me embarco en un ayuno por el resultado que pueda proporcionar. Lo hago porque tengo que hacerlo. Por eso exhorto a todos a que examinen desapasionadamente el propósito de este ayuno y me dejen morir, si tengo que hacerlo, en paz. La muerte sería para mí una liberación gloriosa, comparada con ser testigo impotente de la destrucción de la India, del hinduismo, el sijismo y el islam. Esa destrucción sucederá ciertamente si Pakistán no asegura la igualdad de estatus y la seguridad para la vida y las propiedades de todos los que profesan las diferentes religiones del mundo, y si la India no actúa del mismo modo. Entonces el islam morirá en los dos países, pero no en el mundo. Ahora bien, el hinduismo y el sijismo no tienen un mundo fuera de la India. La resistencia de aquellos que no estén de acuerdo conmigo será honrada por mí, aunque sea implacable. Que mi ayuno despierte la conciencia y no la amortigüe.
 Basta que contempléis la podredumbre que se ha establecido en la amada India y os alegraréis pensando que uno de sus humildes hijos es suficientemente fuerte y tal vez lo bastante puro para dar este paso. Si no es ninguna de estas dos cosas, no constituye más que una carga sobre la tierra. Cuanto antes desaparezca, y la atmósfera india quede libre de su peso, mejor para él y para todos los afectados.
 Rogaría a todos mis amigos que no acudan precipitadamente a la Birla House, ni traten de persuadirme, ni se preocupen por mí. Estoy en manos de Dios. Sería mejor que dirigieran la búsqueda hacia su interior, pues estamos ante un tiempo que nos pondrá a prueba a todos nosotros. Quienes permanecen en su puesto, cumpliendo con su deber diligente y correctamente, ahora más que nunca, me ayudarán a mí y a la causa de todas las maneras posibles. El ayuno es un proceso de autopurificación.»
 
 (1) Significa "jefe", en lengua gujarati.
 (2) Neologismo inventado por Gandhi, significa "insistencia en la verdad".
 
    [El texto pertenece a la edición en español de El Mundo (Ciro Ediciones), 2011, en traducción de Rubén Campos Palarea. Depósito legal: M-13077-2011.]

martes, 21 de octubre de 2014

"El Programa constructivo: su significado y lugar". Gandhi (1869-1948)


 "Pero de estos jóvenes, hombres y mujeres estudiantes, deben nacer los futuros líderes de la nación. Desafortunadamente, están sujetos a muy variadas influencias. La no-violencia les ofrece poca atracción. Golpe por golpe o dos por uno es una lógica fácilmente entendible. Parece dar un resultado inmediato, aunque momentáneo. Es una prueba sin fin de la fuerza bruta, como las que vemos en tiempos de guerra o entre los animales y los seres humanos. El apreciar la no-violencia implica una búsqueda paciente y una práctica todavía más paciente y difícil. No he entrado en la lista de los que compiten por la atención de los estudiantes por las mismas razones que han impuesto mi línea de actuación con los kisans (campesinos) y trabajadores. Pero yo mismo soy como un estudiante, en el sentido más amplio del término. Mi universidad es diferente a la suya. Ellos tienen de mi parte una permanente invitación para venir a mi universidad y unirse a mi búsqueda. He aquí las condiciones:
   1.-Los estudiantes no deben participar en la política partidaria. Son estudiantes, no políticos.
   2.-No pueden recurrir a las huelgas políticas. Deben tener sus héroes pero su devoción la tienen que demostrar imitando lo mejor de ellos; no haciendo huelga aunque sus héroes sean encarcelados, mueran y hasta sean enviados a la horca. Si su dolor es insoportable y si todos los estudiantes lo sienten de la misma manera, en tales circunstancias, las escuelas y las  universidades se pueden cerrar, con la autorización de sus directores. Si los directores no los escuchan, se permitirá a los estudiantes abandonar pacíficamente sus centros de enseñanza hasta que los directores se arrepientan y los vuelvan a llamar. Por ningún motivo pueden usar la coerción contra los directores y contra la autoridad. Deben tener confianza en que, si están unidos y son dignos en su comportamiento, su victoria será segura.
   3.-Debe dedicarse al hilado de una manera científica como un ejercicio de autosacrificio. Sus instrumentos estarán siempre aseados, limpios, bien ordenados y en buena condición. De ser posible, aprenderán a hacerlos ellos mismos. Su producción naturalmente tendrá que ser de primera calidad. Estudiarán los libros sobre el hilado y todas sus implicaciones económicas, sociales, morales y políticas.
   4.-Serán usuarios del khadi (tejido hecho a mano) todo el tiempo y utilizarán productos rurales en vez de otros similares, bien extranjeros o producidos industrialmente.
   5.-No impondrán el Vandemataram (himno nacional) o la bandera nacional a otros. Podrán llevar insignias de la bandera nacional, pero no forzar a otros a hacer lo mismo.
   6.-Deberán cumplir el mensaje de la bandera tricolor en sus propias personas y no abrigar ni enfrentamiento comunal ni intocabilidad en sus corazones. Cultivarán una amistad sincera con los creyentes de otras creencias y con los harijans (intocables) como si fueran de su propia sangre y familia.
   7.-Priorizarán la asistencia con primeros auxilios a sus vecinos necesitados y participarán en la limpieza de los pueblos vecinos, así como instruirán a los niños y adultos de comunidades rurales.
    8.-Aprenderán la lengua nacional, el hindustani, en su doble dimensión presente: dos formas de discurso y dos escrituras, de modo que puedan sentirse cómodos cuando se hable en hindi o urdu, o se escriba en devanagari o urdu.
   9.-Traducirán a su lengua materna todo lo nuevo que vayan aprendiendo, y lo transmitirán en sus rondas semanales a los pueblos cercanos.
   10.-No harán nada en secreto, serán transparentes en todos sus actos, llevarán una vida pura de autodominio, se desharán de todo el miedo y estarán siempre listos para proteger a sus compañeros de estudios más débiles, y para reprimir disturbios por el método no-violento aun a riesgo de sus propias vidas. Y cuando el momento final de la lucha llegue, dejarán sus centros educativos y, si es necesario, se sacrificarán ellos mismos para la libertad de su país.
   11.-Serán escrupulosamente correctos y corteses en su comportamiento hacia sus compañeras de estudio.

  Para desarrollar el programa que he esbozado para ellos, los estudiantes deben encontrar tiempo. Sé que malgastan mucho tiempo sin hacer nada. Con una planificación estricta, pueden ahorrar muchas horas. Pero no quiero ejercer una tensión excesiva sobre cualquier estudiante. Por lo tanto, aconsejaría que los estudiantes patrióticos perdieran un año, no de una vez, sino a lo largo de toda su carrera. Se darán cuenta de que un año ofrecido de esa manera no será una pérdida de tiempo. El esfuerzo que implica se añadirá a su capacidad mental, moral y física y habrán hecho, incluso durante sus estudios, una contribución sustancial al movimiento por la libertad".