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domingo, 9 de junio de 2024

Las Leandras.-José Muñoz Román (1903-1968) y Emilio González del Castillo (1882-1940)


José Muñoz

Emilio González
          Pichi (Acto segundo, cuadro primero)

 «Pichi:  "Pichi / es el chulo que castiga
del Portillo a la Arganzuela, / porque no hay una  
 chicuela
que no quiera ser amiga / de un seguro servidor...
Pichi,/ pero yo que me administro
 cuando alguna se me cuela/ como no suelte la tela
                                                 dos morrás la suministro / que atizándolas candela
                                                 yo soy un flagelador.
                                                 Pichi, / no reparo en sacrificios:
                                                                                    las educo y estructuro / y les saco luego un duro
pa gastármelo en mis vicios / y quedar como un señor.
 Chulas: Me has trastornao. / ¡Eres un sol!
Ponme un chalet, / dame un renard,
cómprame un Roll.
 Pichi: Anda y que te ondulen / con la "permanén"
y pa suavizarte / que te den "col-crem".
Se lo pués pedir / a Victoria Kent
que lo que es a mí / no ha nacido quién.
Anda y que te ondulen / con la "permanén"
y si te sofocas / ¡tómalo con seltz!
 Chulas: Eres, Pichi, para mí / de lo que no cabe más
y yo sé de algunas por ahí / que van desesperadas
detrás de ti.
 Pichi: Pero a mí, no / porque "de nen"
bueno soy yo.
 Todos: Anda y que te ondulen / con la "permanén"
y si te sofocas / ¡tómalo con seltz!


Los nardos (Acto segundo, cuadro tercero)

 Aurelia: Por la calle de Alcalá / con la falda almidoná
y los nardos apoyaos en la cadera, / la florista viene y va
y sonríe descará / por la acera de la calle de Alcalá.
 Tiples: Y el gomoso que la ve / va y le dice: Venga usté
a ponerme en la solapa lo que quiera, / que la flor que usté me da
con envidia la verá / todo el mundo por la calle de Alcalá.
 Aurelia: Lleve usté nardos, caballero / si es que quiere a una mujer...
Nardos... no cuestan dinero / y son lo primero
para convencer... / Llévelos, y si se decide
no me moveré de aquí. / Luego, si alguien se los pide
nunca se le olvide / que yo se los di.
 Todas: Una vara de nardos / al que quiera saber
si será por fin dueño / de un querer de mujer.
 Aurelia: Llévelos usté, / no lo piense más,
mire que en amor / suerte le han de dar.
 Tiples: Lleve usted nardos caballero / si es que quiere a una mujer...
Nardos... no cuestan dinero / y son lo primero
para convencer. 
 Aurelia: Nardos... / Si alguien se los pide
nunca se le olvide / que yo se los di.


El viejo del hongo (Acto segundo)

 Seguramente no me recuerdan, / ya de mis tiempos quedan muy pocos.
Yo soy, señores, un pobre anciano: / el conocido viejo del hongo
que les pedía la perra chica / en la famosa cuarta de Apolo...,
sombrero en mano, porque ir a pelo / entonces era de muy mal tono.
¡Cuántas historias contar podría / de los alegres altos del Fornos,
de la aventura de amor galante / que, poco o mucho, tuvieron todos...!
Madrid entero se daba cita / en la famosa cuarta de Apolo..., 
y ante sus puertas pasé los años... / Eran los tiempos de los gomosos,
de los simones, de las manuelas, / del café suizo y el café Pombo.
Eran los tiempos de las chulapas, / mantón, pañuelo, patillas y ¡ojos!,
de los motines de verduleras / con las guindillas, de los piropos...
Era..., el sainete que se ofrecía / ante la misma puerta de Apolo;
iban floristas vendiendo nardos, / iban los chulos, amantes hoscos
que les sacaban todo el dinero / para mostrarse después celosos.
Celos, achares, amor y risas, / mujeres guapas y hombres rumbosos,
eso fue siempre -yo soy testigo- / nuestra famosa cuarta de Apolo.
Quienes la vieron, que la recuerden, / porque eso siempre produce gozo;
quienes lo saben sólo de oídas / que nos perdonen. Los vejestorios,
por apegados a nuestro tiempo, / lo imaginamos el más hermoso.
¡Vuelva la vida! ¡Atrás los años! / Es una noche de San Antonio...
Las gentes bajan a la Florida / y el pobrecito viejo del hongo
pide limosna de unos aplausos / en la famosa puerta de Apolo».

    [El texto pertenece a la edición en español de la obra Segunda noticia y antología de poetas bilbilitanos, de Antonio Sánchez Portero, editado por Centro de estudios bilbilitanos de la Institución "Fernando el Católico", 2005, pp. 165-168. ISBN: 84-7820-781-3.]
 

sábado, 6 de abril de 2019

La zarzuela de cerca.- Andrés Amorós (1941) y otros


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Introducción: el estudio teatral de la zarzuela

«En este caso -creo- no es demagogia afirmar que cuanto más se acercan las obras al pueblo, mayor es su altura estética y su vigencia permanente. No en vano consideraba Federico Nietzsche como una de las joyas del teatro europeo el coro de los ratas en La Gran Vía. Este "género chico" es el verdaderamente grande: como ya he dicho, en él -y en las parodias- encontramos la raíz auténtica de una de las máximas aportaciones españolas a la estética contemporánea: el esperpento.
 Un estudio actual de la zarzuela tendría que atender a aspectos muy variados, que la condicionan y explican. Sin tomarlos en consideración no cabe entender adecuadamente la realidad escénica viva de cualquiera de esas obras.
 ¿Cuáles son esos aspectos? Sin ánimo de agotarlos, puedo enumerar unos cuantos:
 1.-Ante todo, un estudio textual: las variantes de las sucesivas ediciones, las innovaciones aportadas por la práctica escénica, las escenas añadidas por los propios autores (por ejemplo, la respuesta de la señora a la "menegilda", en La Gran Vía), los cantables que alargan un número de éxito (recuérdese el garrotín de La Corte del Faraón), aludiendo a la cambiante actualidad...
 2.-Los géneros escénicos y las denominaciones con que se presentan las obras: teatro por horas, parodia, revista, apropósito...
 3.-Los temas: regional, histórico, de actualidad, mitológico...
 4.-Las adaptaciones de obras clásicas (de nuestro teatro del Siglo de Oro, por ejemplo), cotejándolas con el modelo.
 5.-La conexión con la circunstancia histórica concreta. Basándose en testimonios periodísticos y costumbristas, Alonso Zamora Vicente ha demostrado la profunda realidad del esperpento Luces de Bohemia y yo mismo he iluminado las claves ambientales de Troteras y danzaderas. Algo semejante habría que hacer con muchas zarzuelas, que recogen, a su modo, unas costumbres concretas, el latido de un momento histórico y social irrepetible: el Desastre, la apertura de una Gran Vía o las fiestas populares (La Verbena de la Paloma). No se pueden entender unas obras sin saber lo que significan el agua, azucarillos y aguardiente o el hecho social y político de que un joven sea cajista de imprenta. Nótese bien que lo ideal sería no quedarse en el banal costumbrismo nostálgico, sino tratar de explicar la génesis de una obra teatral a partir de una circunstancia llena de colores, olores y sabores que hoy se nos han esfumado.
 6.-El lenguaje, por supuesto, con su mezcla de popularismos y cultismos, sintaxis coloquial y voces redichas.
 7.-La métrica, que suele adoptar esquemas poco ortodoxos, para acomodarse mejor a la fluencia musical.
 8.-La teatralidad: divisiones en actos y escenas, clases de éstas, escenarios que piden espectacularidad, alternancia de lo individual y lo coral, finales "en punta"...
 9.-Intérpretes: actores y cantantes, compañías; en época más reciente, directores, escenógrafos.
 10.-Locales escénicos: desde su nacimiento, una obra está condicionada si ha sido escrita para la Princesa, Apolo o Fontalba.
 11.-La cartelera nos producirá la sorpresa de ver coincidir, quizá, a Paso y Abati con García Lorca o Eisenstein.
 12.-La bibliografía, que tendrá que asomarse, además de lo esperable, a sectores raros y pintorescos: recuerdos de actores y cantantes, guías urbanas, almanaques, tratados de canto y declamación, historias locales, libros de anécdotas y chistes teatrales...
 13.-La recepción, en fin: críticas del estreno, duración en cartel de las obras, reposiciones...
 Con este recuerdo tan esquemático e incompleto, he intentado mencionar sólo algunas líneas posibles. Cada una de ellas requeriría largo desarrollo. Y existen otras más. Quede esto aquí como simple muestra de todo lo que resta por hacer para comprender adecuadamente la zarzuela en su unidad escénica: literaria, teatral y musical.»
 
    [El texto pertenece a la edición en español de Editorial Espasa-Calpe, 1987. ISBN: 84-239-1677-4.]