Mostrando entradas con la etiqueta Doctor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doctor. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de junio de 2020

Un estudiante de Alabama y otros ensayos biográficos.- William Osler (1849-1919)

Resultado de imagen de william osler 

Un estudiante de Alabama

  «En toda colectividad existen unos pocos hombres que, por temperamento o convicción, no pueden inclinarse ante los Baales de la sociedad que les rodea y, al menos de pensamiento, se mantienen alejados del rebaño común. Tales hombres caminan una empinada y espinosa senda y en cualquier época la humanidad ha gustado de convertirlos en sus mártires. Las cartas muestran al doctor Bassett como un espíritu inquieto, inconformista, que se aparta de la vacuidad y falsedad de gran parte de la vida que le rodea. Siendo estudiante sin duda sintió un arranque de entusiasmo por el rápido desarrollo de la ciencia médica y, entre las preocupaciones y aflicciones del ejercicio rural, su corazón ardía con la esperanza de visitar alguna vez los grandes centros del saber. […] Todos los estudiantes acudían en tropel a París en la cuarta década [de 1800]. En ninguna otra parte había más inquietud, y Laënnec, Broussais, Louis, Andral, Velpeau y otros dominaban las ideas de la profesión [médica]. Podemos imaginar cuán minuciosamente fue elaborado el plan y cómo las pequeñas ganancias sobrantes fueron ahorradas durante años con tal propósito. Pero la prueba que exigió mayor coraje fue dejar a su esposa e hijos; y en sus cartas hay pasajes que indican que la lucha fue dura, incluso amarga. Con frecuencia se disculpa por la aparente crueldad de abandonarlos en aras de su profesión; y los vecinos no se lo pusieron más fácil a la pobre mujer, cuyo abandono no podían entender. En una de las cartas afirma: "¿así que la gente dice que te he dejado? Bueno, así es, y debes hacer siempre la mejor interpretación de tales comentarios; cuando yo vuelva esa misma gente seguramente dirá que he regresado. A veces esta clase de comentarios se hacen descuidadamente, de la misma forma en que los humanos patean a los gusanos; a veces caprichosamente, como los niños que arrancan las alas de moscas y las atraviesan con alfileres; a veces por deporte, como los cazadores cuando disparan a inocentes criaturas que les son de utilidad; a veces por ojeriza, al igual que matamos pulgas; a veces para experimentar, como los filósofos que torturan perros; pero raramente por maldad, como paganos que desuellan cristianos y cristianos que se desuellan unos a otros". En otra dice: "mis expresiones me recuerdan el arrepentimiento de quien se siente mal. Lo reconozco, Isaphaena, me has aguantado y apoyado mucho, y tendrás que hacerlo de nuevo, y espero que amablemente lo hagas; y si te satisface saberlo, tienes un marido que agradece tu conducta". […]
 El doctor Bassett contrajo tuberculosis y la última carta del paquete que recibí estaba fechada el 16 de abril de 1851 y procedía de Florida, adonde había ido en busca de salud. Murió el 2 de noviembre del mismo año, a la edad de 46 años. El 5 de abril le escribe a un amigo: "Este mundo nunca ha ocupado gran parte de mi atención o amor. Apenas le he pedido un poco, y poco me ha dado de cuanto le pedí. Durante muchos años se ha ido empequeñeciendo más y más a mi vista, como un objeto que se aleja en el espacio, pero ante mi nostálgica mirada no ha aparecido mejor tierra. Cuanto queda tras de mí se ha vuelto insignificante; ante mí hay un vasto vacío interminable, pero no es triste, pues está lleno de agradables sueños y visiones de gloriosas esperanzas. Lo he cubierto con los paisajes de Claude y lo he poblado con los mártires de la ciencia, los pioneros de la verdad, los perseguidos y crucificados de este mundo, los que después de haber trabajado pidieron pan y recibieron una serpiente -todos los que han sufrido por la verdad-. Cuán espléndido es contemplar en el futuro el descanso de los golpeados con sus lacerados sentimientos aliviados como hoy han sido los míos por la cariñosa consideración que ha manifestado tu esposa por mi futuro bienestar". […]
Un estudiante de Alabama y otros ensayos biográficos de Osler ... Los extractos que he leído demuestran que el doctor Basset fue un hombre con dotes más que ordinarias, pero que se hallaba entre los sin voz de la profesión. El ambiente actual, las oportunidades de trabajo, las faldas de la buena suerte alzan a los hombres hasta la cumbre. La historia de esta vida puede servir de solaz para los espíritus inquietos que han tenido ambiciones sin oportunidades, e ideales irrealizables en el mundo donde se mueven. Empecé diciendo que os hablaría de un hombre del que nunca habíais oído hablar, de un humilde estudiante de un pueblecito de Alabama. ¿Y qué decir de los hombres que veneraba, por quienes dejó mujer e hijos en 1836? ¿Los conocemos mejor? Hoy día apenas uno de los que menciona nos conmueve desde el pasado con alguna fuerza. De la mayoría de ellos podemos decir que es como si no hubieran existido. Velpeau, Andral, Broussais, los grandes maestros que Basset siguió, son formas indefinidas (casi tan poco definidas como el discípulo), sacadas a relucir a la luz del día por algún laudator temporis acti*, para aprender filosofía mediante la historia. Haber luchado, haberse esforzado, haber sido fiel a ciertos ideales: ya sólo esto ha valido la pena. Ahora, y en la siguiente generación, uno o dos se librarán algo del sombrío olvido; pero en cuanto al resto de nosotros: sesenta años. También nosotros estamos con Basset y sus maestros y

Nadie pregunta / quién o qué hemos sido,
más de lo que él pregunta qué olas, / en la apacible soledad a la luz de la luna,
en medio del océano, han crecido, / espumeado un instante, y desaparecido**.»

*El que alaba los tiempos pasados. [N. del T.]
** Matthew Arnold: "Rugby Chapel" (1857) [N. del T.]

     [El texto pertenece a la edición en español de Unión Editorial, 2010, en traducción de Manuel Fuster Siebert y Cristina Fuster Sanjurjo. ISBN: 978-84-7209-537-3.]

lunes, 11 de enero de 2016

"El doctor Zhivago".- Boris Pasternak (1890-1960)


Resultado de imagen de boris pasternak  
Quinta parte: El adiós al pasado
 
 "-Vamos, deje esos tapetes y esa loza y que se vayan al diablo. Hay otras cosas de qué preocuparse. Sí, es una lástima que no nos viéramos ayer noche. Todo era muy distinto. Le habría explicado la mecánica celestial y respondido a todas esas condenadas preguntas. No, sin bromas. Sentía un gran deseo de hablar de mis cosas. Hablar de mi mujer, de mi hijo, de mi vida. ¡Caray, parece mentira que un hombre no pueda hablar con una mujer de su edad sin que se sospeche que hay algo detrás! Que el diablo se lleve todo lo que hay detrás y delante. Pero, por favor, planche, planche su ropa y no me haga caso. Hablaré, hablaré mucho. ¡Piense qué tiempos son éstos! ¡Y nosotros los vivimos! Cosas tan extraordinarias solamente ocurren una vez en la eternidad. Es como si un vendaval se hubiese llevado el tejado de toda Rusia, y nosotros junto con todo el pueblo nos hubiéramos encontrado, de pronto, a la intemperie, bajo el cielo. Y no hay nadie que nos guarde. ¡La libertad! La verdadera libertad no es la de la palabra, la de las reivindicaciones, sino una libertad caída del cielo, inesperadamente. es una libertad obtenida por casualidad, por error. ¡Y qué grandes se sienten los hombres en su desorientación! ¿Lo ha advertido? Como si cada uno se sintiera aplastado por sí mismo, por la fuerza heroica que ha descubierto en él. Pero le digo que planche. Se calla usted. ¿No le aburro? Voy a darle la otra plancha. Ayer estuve en el mitin nocturno. Un espectáculo extraordinario. La madrecita Rusia se ha movido. Incapaz de quedarse en su sitio, camina de un lado para otro, no se encuentra y habla y habla sin cesar. Y no basta que hablen sólo los hombres. Las estrellas y los árboles se han reunido y charlan, y las flores nocturnas filosofan y las casas celebran mítines. Es algo evangélico, ¿verdad? Como en el tiempo de los apóstoles. ¿Se acuerda de Pablo? "Hablad las lenguas y profetizad. Rogad para que se os dé el don de la interpretación".
 -Comprendo lo que usted dice de los mítines, de los árboles y las estrellas. Sé lo que quiere decir. Yo también lo he experimentado.
 -La mitad de esto lo ha hecho la guerra, el resto lo ha hecho la revolución. La guerra ha sido una interpretación artificial de la vida como si la existencia pudiera prorrogarse momentáneamente. ¡Qué absurdo! La revolución se ha producido sin intención, como un suspiro cuando se ha contenido. Y demasiado tiempo el aliento. Cada hombre se ha transformado y cambiado. Diríase que en cada persona se han producido dos revoluciones: una propia, individual, y la otra general. Tengo para mí que el socialismo es un mar en el cual deben de confluir como ríos todas esas distintas revoluciones individuales, el mar de la vida, el mar de la autenticidad de cada uno. El mar de la vida, digo, de esa vida que se puede ver en los cuadros, de la vida como la intuye el genio, creadoramente enriquecida. Pero hoy los hombres han decidido no experimentarla en los libros, sino en sí mismos; no en la abstracción, sino en la práctica.
 Un repentino temblor de su voz traicionó en Zhivago una incipiente emoción. Dejando por un instante de planchar, Larisa Fiódorovna lo miró seria y asombrada. Él se turbó y perdió el hilo del discurso. Después de un breve y embarazoso silencio, siguió hablando: desordenadamente, sin ton ni son.
 -En estos días se tienen deseos de vivir de un modo honrado y fecundo. Participar del fervor general. Y he aquí que, en medio de la alegría que ha conquistado a todos, veo su mirada extrañamente triste, perdida en la lejanía, Dios sabe dónde. ¡Qué no daría yo para que no fuese así, por que se leyera en su cara que está usted contenta de su destino y que no necesita a nadie! Por que alguna persona a quien usted quisiera, un amigo suyo o su marido (mejor si fuese un militar), me cogiera del brazo y me rogara que no me inquietase por tu suerte y que le evitase a usted mis solicitudes. Pero yo me soltaría el brazo, levantaría la mano y... ¡no sé lo que digo! Perdóneme, se lo ruego.
 La voz volvió a traicionar al doctor".