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lunes, 2 de diciembre de 2019

Etimologías.- San Isidoro de Sevilla (c. 556 - 636)

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Libro V: Acerca de las leyes y los tiempos
2.-Sobre las leyes divinas y humanas

«1.-Todas las leyes son divinas o humanas. Las divinas tienen su fundamento en la naturaleza; las humanas, en las costumbres de los hombres. Precisamente por ello estas últimas muestran discrepancias entre sí, ya que a cada pueblo le agradan  unas costumbres diferentes. 2.-Lo justo (fas) es una ley divina; lo legal (ius) es una ley humana. Atravesar una posesión ajena es justo, pero no es "legal".

3.-Qué diferencia hay entre derecho, leyes y costumbres

1.-Derecho es un nombre genérico; "ley" es un aspecto concreto del derecho. Se llama "derecho" (ius) porque es justo. Todo derecho está integrado por leyes y costumbres. 2.-"Ley" es una disposición escrita. "Costumbre" es una práctica avalada por la antigüedad; es decir, viene a ser una ley no escrita. "Ley" deriva de "leer", ya que está redactada. 3.-La costumbre, en cambio, es una práctica de larga tradición y referida únicamente a los usos. Por lo tanto, la costumbre es una especie de derecho instituido por la práctica y utilizado como ley cuando ésta no existe. Y no importa que una norma tenga su base en la escritura o sólo en la razón, ya que la razón es lo que avala a cualquier ley. 4.-Pues bien, si toda ley tiene su fundamento en la razón, será ley todo lo que esté fundado en ella, con tal de que esté de acuerdo con la religión, convenga a la doctrina y aproveche para la salvación. Se llama "costumbre" porque son de uso común.

4.-Qué es el derecho natural

 1.-El derecho puede ser natural, civil o de gentes. Derecho natural es el que es común a todos los pueblos y existe en todas partes por el simple instinto de la naturaleza y no por ninguna promulgación legal. Por ejemplo, la unión del hombre y la mujer; el reconocimiento de los hijos y su educación; la posesión común de todas las cosas; la misma libertad para todos; el derecho a adquirir cuanto el cielo, la tierra y el mar encierran. 2.-Asimismo, la restitución de lo que se ha prestado o del dinero que se ha confiado a alguien; el rechazo de la violencia por la violencia. Todo esto y otras cosas semejantes no pueden considerarse nunca injustas, sino naturales y equitativas.

5.-Qué es el derecho civil

 Derecho civil es el que cada pueblo o ciudad ha establecido para sí mismo, sirviéndose de un criterio divino o humano.

6.-Qué es el derecho de gentes

 El derecho de gentes se manifiesta en la ocupación de  tierras, construcciones de edificios, fortificaciones, guerras, prisioneros, servidumbres, restituciones, tratados de paz, armisticios; comprende también la inviolabilidad de los embajadores o la prohibición de contraer matrimonio con personas extranjeras. Y se llama derecho de gentes porque tiene vigencia en casi todos los pueblos.

7.-Qué es el derecho militar

 1.-El derecho militar comprende la declaración solemne de guerra, la institución de lazos de alianza; la ofensiva o ataque al enemigo, una vez que se ha dado la señal. Consiste asimismo en la retirada del campo de batalla después de que ha sonado la señal para ello; en la imposición de un castigo militar si se ha abandonado el puesto; en el pago de las soldadas, en los ascensos, en las condecoraciones, como cuando se entregan coronas o collares. 2.-Se refleja igualmente en el reparto del botín, dividiéndolo equitativamente de acuerdo con la dignidad y los méritos de las personas, sin olvidar la parte que corresponde al príncipe.

8.-Qué es el derecho público

El derecho público es el que esta referido a las cosas sagradas, a los sacerdotes y a los magistrados. […]

10.-Qué es ley

Ley es la organización legal del pueblo sancionada por los ancianos junto con la plebe.

11.-Qué es un plebiscito

 Plebiscitos son aquellas normas establecidas únicamente por la plebe; y se llaman "plebiscitos" porque son cosas que la plebe sabe (plebs scit) o porque se le informa de algo y se pregunta qué hay que hacer.

12.-Qué es un senadoconsulto

 Un senadoconsulto es la decisión que toman únicamente los senadores, mirando por el bien de pueblo.

13.-Qué es una constitución y un edicto

 Constitución o edicto es la norma que el rey o el emperador instituye o dicta. […]

18.-Sobre los privilegios

Privilegios son las leyes referidas a personas privadas; son como "leyes privadas". De aquí su denominación de "privilegio", porque se posee en privado.

19.-Cuál es el poder de la ley

Toda ley o permite algo -como: "el hombre esforzado reclame su recompensa"-, o lo prohíbe -como: "no le sea a nadie permitido pedir en matrimonio a las vírgenes consagradas"-, o bien castiga -como: "el que cometa un asesinato sufra la pena de muerte"-. La vida humana es moderada por el premio o el castigo que la ley establece.

20.-Para qué se dicta la ley

Las leyes se dictan para que, por temor a ellas, se reprima la audacia humana; para que la inocencia se sienta protegida en medio de los malvados y para que, entre esos mismos malvados, el miedo al castigo refrene su inclinación a hacer daño.»

     [El texto pertenece a la edición en español de Biblioteca de Autores Cristianos, 1993, en traducción de José Oroz Reta y Manuel-A. Marcos Casquero. ISBN: 84-7914-114-X.]


miércoles, 26 de agosto de 2015

"El gatopardo".- Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957)


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Capítulo tercero

 "Llegado a la salita del Ayuntamiento donde tenía efecto la votación, se sorprendió al ver que todos los componentes de la mesa electoral  se levantaban cuando su estatura llenó por completo la altura de la puerta. Fueron apartados algunos campesinos que llegaron antes a votar, y así, sin tener que esperar, don Fabrizio entregó su "sí" en manos de don Calogero Sedàra. En cambio, el padre Pirrone no votó porque había tenido el cuidado de no inscribirse como residente en el lugar. Don Onofrio, obedeciendo a los expresos deseos del príncipe, manifestó su monosilábica opinión con respecto a la complicada cuestión italiana; obra de arte de concisión que se llevó a cabo con el mismo agrado con que un niño se toma el aceite de ricino. Luego fueron invitados todos a "tomar una copa" arriba, en el despacho del alcalde. Pero el padre Pirrone y don Onofrio expusieron buenas razones de abstinencia uno y de dolor de estómago el otro, y se quedaron abajo. Don Fabrizio tuvo que enfrentarse solo con el copeo.
 Tras el despacho del alcalde flameaba un retrato de Garibaldi y (ya) uno de Vittorio Emmanuelle, afortunadamente colocado a la derecha; magnífico hombre el primero y feísimo el segundo, pero ambos hermanados por la poderosa lozanía de su pelambrera que casi los enmascaraba. Sobre una mesita baja un plato con viejísimos bizcochos que las defecaciones de las moscas habían puesto de luto, y doce toscos vasitos llenos de rosoli: cuatro rojos, cuatro verdes, cuatro blancos, éstos en el centro, ingenuo simbolismo de la nueva bandera, que puso el bálsamo de una sonrisa en el remordimiento del príncipe. Eligió para sí el licor blanco porque presumiblemente era menos indigesto, y no, como se quiso insinuar, como tardío homenaje a la bandera borbónica. Las tres variedades de rosoli estaban, por lo demás, igualmente azucaradas, pegajosas y tenían mal sabor. Se tuvo el buen gusto de no brindar. Además, como dijo don Calogero, las grandes alegrías son mudas. Se mostró a don Fabrizio una carta de las autoridades de Girgenti que anunciaban a los laboriosos ciudadanos de Donnafugata la concesión de una contribución de dos mil liras para el servicio de cloacas, obra que sería terminada en 1961, como aseguró el alcalde, incurriendo en uno de esos lapsus cuyo mecanismo explicaría Freud muchos decenios después. Y la reunión se disolvió.
 Antes de la puesta del sol las tres o cuatro putillas de Donnafugata -también las había allí, no agrupadas, sino actuantes en sus haciendas privadas- comparecieron en la plaza, el cabello adornado con cintitas tricolores, para protestar contra la exclusión de las mujeres en el voto. Las pobrecillas fueron expulsadas incluso por los más exaltados liberales y obligadas a meterse de nuevo en sus casas. Esto no impidió que el Giornale de Tinacria, cuatro días después, hiciera saber a los palermitanos que en Donnafugata "algunas gentiles representantes del bello sexo habían querido manifestar su fe inquebrantable en los nuevos y resplandecientes destinos de la patria amantísima, y desfilaron por la plaza entre la general aprobación de aquella población patriótica".
 Después se cerró el colegio electoral y se procedió al escrutinio, y ya de anochecida se abrió el balcón del Municipio y don Calogero mostróse con faja tricolor y todo, teniendo a cada lado un funcionario con candelabros encendidos que, por lo demás, el viento apagó sin vacilar. Anunció a la multitud invisible en las tinieblas que en Donnafugata el plebiscito había dado estos resultados:
 Inscritos, 515; votantes, 512; sí, 512; no, cero.
 Desde el fondo oscuro de la plaza brotaron los aplausos y los vivas. Desde el balcón de su casa Angelica, junto con la fúnebre doncella, aplaudía con sus bellas manos rapaces. Fueron pronunciados discursos: adjetivos cargados de superlativos y de consonantes sonoras saltaban y chocaban en la sombra desde una pared a otra de las casas. Con las explosiones de los cohetes se expidieron mensajes al rey -al nuevo- y al general. Algún cohete tricolor surgió de la sombra hacia el cielo sin estrellas. A las ocho todo había terminado, y no quedó más que la oscuridad, como otra noche cualquiera, desde siempre".