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sábado, 5 de diciembre de 2020

Los secretos del Club Bilderberg.- Daniel Estulin (1966)

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Prólogo

  «Como escribió en su novela Coningsby el ex primer ministro de Inglaterra Benjamín Disraeli: "El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores".
 El 11 de septiembre de 2001, el Club Bilderberg, como demostraré inequívocamente en este libro, inició una guerra que "no tendrá fin mientras vivamos". Esa guerra no se libra en aras de la justicia, sino que su único fin es el petróleo. Quien la gane controlará los últimos vestigios de las reservas de petróleo y gas natural de la Tierra. La raza humana libre está en peligro de extinción y los bilderbergers lo saben muy bien. De ahí las "guerras sin fin" en Afganistán, Irak, Sudán e Irán; las que se libran en la cuenca del Mar Caspio y las que se librarán contra Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Siria y Venezuela dentro de muy poco tiempo. Todo forma parte de un conflicto global cuyo fin es controlar a la Humanidad. Quienes controlan el petróleo controlan la Tierra. Y el Gobierno Mundial Único-Nuevo Orden Mundial se aprovecha de todos los recursos tecnológicos disponibles para dominar al reticente mundo.
 El objetivo final de esta pesadilla es un futuro que transformará la Tierra en un planeta-prisión mediante un mercado único globalizado, controlado por un Gobierno Mundial Único, vigilado por un Ejército Mundial Unido, regulado económicamente por un Banco Mundial y habitado por una población controlada por microchips y cuyas necesidades vitales se habrán reducido al materialismo y la supervivencia: trabajar, comprar, procrear, dormir, todo conectado a un ordenador global que supervisará cada uno de nuestros movimientos.
 En este inminente e incierto futuro, el pueblo cree que algo malvado está al acecho, en las sombras, esperando la oportunidad de abalanzarse, aguardando el momento oportuno. Podemos sentir su escalofriante presencia. A la mayoría de la gente le gustaría ignorarlo, pero ya no puede hacerlo. Ese "algo" se ha introducido lentamente de manera sigilosa y forzada en nuestra conciencia y en nuestra psique colectiva. En este libro demuestro qué es ese "algo" y revelo sus planes apocalípticos.
 Pero aún hay más. También descorro el velo del lucrativo tráfico mundial de drogas y explico cómo los bilderbergers se encargan de gestionarlo. Al contrario de lo que nos han contado, la guerra en Kosovo no se libró en pro de la libertad, sino por una cuestión de drogas. La economía global asociada a las drogas genera por año, en efectivo líquido, cerca de 700.000 millones de dólares. ¿Quiénes se benefician? Las familias más opulentas y poderosas del mundo, tal como lo demuestro en el capítulo sobre Kosovo. Slobodan Milosevic era un líder bruto, pero se le quitó de en medio y, finalmente, fue asesinado porque el Imperio necesitaba beneficios ilimitados. Como el 80% de la heroína que entra en Europa lo hace a través de Kosovo, Yugoslavia estaba condenada a desaparecer.
 También nos han dicho que Osama bin Laden y sus terroristas de Al Qaeda fueron quienes perpetraron los atentados del 11-S. Como el mundo estaba horrorizado, nosotros quisimos creer en otra mentira. El 11-S, tal como pongo de manifiesto en el penúltimo capítulo, guardó relación con el negocio del petróleo, o más bien con su falta, como un requisito previo y necesario para una Guerra Total que nos llevará a la Esclavitud Total que nos espera con los brazos abiertos.
 Los Beatles, los Rolling Stones, Monterrey, Woodstock, la emisora Top 40 y MTV son metáforas de un lavado de cerebro devastador, cortesía del instituto Tavistock de Comportamiento Humano. Creíamos que habíamos "descubierto" a los Beatles, a los Rolling Stones, a los Animals y a los Mamas & the Papas. Sin embargo, cruel y previsoramente, a las órdenes de Tavistock, los investigadores sociales más brillantes del planeta nos implantaron estos grupos. Formaban parte de un experimento humano de alto secreto de efectividad devastadora, que pretendía degradar al individuo y reducir su esfera de influencia espiritual. Combinados con los experimentos con LSD financiados por la CIA y los experimentos supersecretos de narcohipnosis MK-ULTRA, realizados con el fin de crear un asesino humano perfecto, el "Candidato Manchú", en el primer capítulo muestro las devastadoras consecuencias de lo que, en efecto, ha sido un esfuerzo continuo durante el siglo pasado: degradar al hombre hasta dejarlo al nivel de la bestia, el sueño de Friedrich Nietzsche de hombre-bestia visto a través de los ojos del Club Bilderberg, su extrema locura.
Los secretos del Club Bilderberg (Divulgación)  Sin embargo, a escala mundial está despertándose la conciencia general, dado que el pueblo está empezando a vislumbrar su irracionalidad; esta concienciación está empezando a capacitar nuestro aprendizaje y nuestra comprensión colectiva. Verás, nos han dicho, que para alguien que no es un entendido en la materia, los acontecimientos mundiales son demasiado difíciles de comprender. ¡Mentían! Nos han dicho que los secretos nacionales deben protegerse celosamente. ¡Claro que sí! Ningún gobierno desea que sus ciudadanos descubran que los mejores y más brillantes compatriotas se dedican al tráfico de drogas, participan en saqueos masivos del planeta, en secuestros y asesinatos. Yo lo hago por ellos.
 Conocerás quién trafica con drogas y por qué, quién asesina  y quién extrae beneficios de esa gigantesca y omnipresente estafa que se conoce como política. Pero todavía hay esperanza. Los pueblos no deberían temer a sus gobiernos. Los gobiernos, a partir de ahora, deberían empezar a temer a sus pueblos.
 Una vez más, nos encontramos ante una encrucijada. El Bilderberg está a punto de celebrar su "fiesta de presentación global". Los puntos de tensión han empezado a romperse en cada rincón del planeta y la gente ha comenzado a tomar partido. Los caminos que sigamos ahora determinarán el futuro de la Humanidad si atravesamos el siglo XXI como un Estado policial electrónico global o como seres humanos libres a causa de una concienciación masiva que tenga lugar en Estados Unidos, y en el resto del mundo libre, ante las actividades criminales de la élite global.»
 
   [El texto pertenece a la edición en español de Editorial Planeta, 2011, en traducción de Eva Mª Robledillo Carro e Isabel Fuentes García, pp. 15-18. ISBN: 978-84-8453-181-4.]
 

sábado, 28 de marzo de 2020

Filosofía de la situación.- Günther Anders (1902-1992)

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Diez tesis sobre Chernóbil (1986)

«Tesis 1: Empiezo con algo perfectamente actual. El verdadero peligro hoy consiste en la invisibilidad del peligro. Nadie es capaz de ser continuamente consciente de esta invisibilidad. Tal proyecto parece sobrepasarnos psíquicamente. Si queremos sobrevivir, debemos ejercitarnos en comprender lo invisible como si estuviera aquí, ante nosotros, y educar a nuestros semejantes en esta misma comprensión y en el miedo que implica. En ningún caso tenemos derecho a persuadirnos o a persuadir a otro de que la despreocupación es una prueba de soberanía. No sean locos, no elijan la despreocupación porque les parece más fácil y porque el plato radiado que les proponen a primera vista les parece más sabroso.
 Tesis 2: Sobre el pánico. Se nos ha llamado "sembradores del pánico" por hombres que consideran que la vieja consigna de Metternich: "La calma es el primer deber del ciudadano" es aún válida hoy. Sí, somos "sembradores de pánico" e incluso "sembradores de pánico profesionales". Porque el que ve el peligro en el pánico y no el peligro contra el que tratamos de advertir, el que tiene miedo de tener miedo, ése desnaturaliza la verdad y vuelve deliberadamente ciegos a los semejantes.
 Tesis 3: Burlarse del adjetivo "emocional", es hacer prueba de frialdad y de estupidez. Es evidente que reaccionamos de manera "emocional" frente a la catástrofe que nos amenaza y no nos avergonzamos de ello. Es de no reaccionar así de lo que deberíamos sentir vergüenza. El que no reacciona así y califica nuestra emoción de irracional, no sólo revela frialdad, sino estupidez.
 Tesis 4: Distinguir un uso bélico y un uso pacífico de la energía nuclear es loco y mentiroso. Puesto que sabemos que las centrales nucleares pretendidamente pacíficas han amenazado larga, constante y pesadamente, no sólo a los hombres, ni a la humanidad, sino a la vida sobre la tierra en su totalidad, su construcción y su utilización son peores que el uso bélico de la energía atómica: participan de un objetivo erostrático. Hoy, después de Chernóbil, en la medida en que más personas no pueden jugar a ser ignorantes, sus abogados han venido a cometer conscientemente un crimen. Este crimen no se llama solamente "genocidio" -¡vaya empleo del adverbio "solamente"!- sino "globocidio", destrucción del globo terráqueo. Los partidarios de la energía atómica, pero también y sobre todo de los de las fábricas de recuperación de desechos radiactivos y de los reactores, no son en nada mejores de lo que lo fue el presidente Truman, que hizo bombardear Hiroshima. Son incluso peores que él, porque la gente sabe hoy mucho más de lo que el ingenuo presidente podía saber en su época. Saben lo que hacen; él no sabía lo que hacía. Que nosotros, los hombres, perezcamos a causa de un misil nuclear o de una central supuestamente pacíficamente es absolutamente lo mismo. Los dos son igualmente mortíferos. Matar es matar. Muerto es muerto. Los que preconizan uno y los que preconizan el otro, los que minimizan los efectos de uno y los que minimizan los efectos del otro son iguales.
 Tesis 5: La ayuda es imposible. Los médicos han concluido racionalmente desde hace tiempo que todos los estudios que se han consagrado a los seguros médicos en caso de guerra atómica son bromas y engaños, que cualquier ayuda de los médicos, y con más razón toda curación, sería imposible en caso de catástrofe. Ayuda y curación serán imposibles porque ya no habrá enfermeras, ni pacientes que curar, ni medicamentos, ni hospitales, ni comida, resumiendo, nada. La afirmación de nuestros adversarios reaccionarios según la cual los "Médicos contra la guerra atómica", al difundir sus conclusiones, habrían faltado no solamente a su deber como hombres, sino también como médicos es a la vez ilógica, deshonesta e inhumana. Puesto que en caso de necesidad no podríamos ni ayudar ni salvar individuos, en lugar de eso, tenemos que tratar de salvar la existencia del mundo en su totalidad. Tenemos mucho más que hacer que todo lo que la Cruz Roja pudo hacer hasta ahora: debemos preocuparnos de hacer como si la Cruz Roja y los médicos de guerra se hubieran vuelto superfluos.
 Tesis 6: No somos "destructores de máquinas". El que nos califica de "destructores de máquinas" y de "enemigos del progreso" -y un líder sindical bastante conocido un día me llamó por esos nombres-, debemos burlarnos de él como de un idiota. Los destructores de máquinas del siglo XIX estaban indignados al ver que algo que querían producir manualmente como, por ejemplo, cordones, era ahora producido por máquinas. Hoy, juramos que no tenemos ningún interés ni ninguna necesidad de producir manualmente misiles. Ya no es al modo de producción a lo que nos oponemos, sino a la existencia de los productos mismos. Por lo tanto, hacernos ese reproche sería idiota. Pero allí donde nos oponemos al modo de producción, por ejemplo, al modo de producción de electricidad mediante energía nuclear, no es solamente porque los productos son peligrosos y mortales, sino porque su modo de producción es él mismo peligroso y mortal, y no son peligrosos sólo para aquéllos que los producen sino también, como lo prueba Chernóbil, para todos nuestros contemporáneos. Respecto al reproche según el cual no seríamos progresistas, afirmo (yo que siempre he estado clasificado con justicia entre los radicales) que podemos tirar el término "progresista" en el montón de palabras ya deterioradas del siglo pasado.
 Tesis 7: La industria nuclear es la respuesta al petróleo. El pánico que han orquestado desde hace una decena de años repitiendo que las reservas de la tierra iban a agotarse pronto y que en consecuencia pronto íbamos a estar peor iluminados -esta intimidatoria argumentación ha tenido un gran éxito- para justificar que no podíamos ni renunciar a producir energía nuclear ni dejar el proyecto para más adelante, este pánico organizado no era más que pura desinformación. Lo nuclear habrá sido, antes bien, la respuesta de Occidente al hecho de que Oriente Próximo fuera el principal propietario y proveedor del indispensable petróleo y, como tal, extremadamente poderoso. No querían depender económicamente ni políticamente de esas potencias. Al mismo tiempo que se introdujo la energía nuclear, se continuaba perforando y descubriendo petróleo: eso prueba que no se creía que las reservas de petróleo estuvieran agotadas. La baja del precio del petróleo sobrevenida varios años después prueba también que la teoría de los oscurantistas, según la cual el mundo estaba amenazado de ser sumergido en las tinieblas, era mentira. Si las perspectivas para el mundo son sombrías y si el porvenir parece poco luminoso, no es por el agotamiento del petróleo, sino por la victoria de la industria nuclear.
Filosofía de la situación / Günther Anders ; edición de César de ... Tesis 8: Revolución. Queridos amigos, no olvidemos que el verbo latino "revolvere" (de donde derivó más tarde el nombre "revolución") significó precisamente lo que tenemos que acometer hoy: hacer rodar hacia atrás, retroceder rodando. Vuelvan a sumergirse en sus diccionarios de latín, en su Stowasser; les confirmará lo que les digo. Que la revolución que debemos acometer consiste en hacer retroceder el desarrollo nuclear. Y ahora, algunas palabras sobre el terrorismo hoy. Los verdaderos terroristas de hoy son aquellos que continuamente aterrorizan al mundo amenazando con destruirlo. "Terror" significa "pavor". No es entre nosotros que se buscará y se encontrará a esos hombres que chantajean a la humanidad y le ofrecen a cambio la posibilidad de continuar existiendo. El terror nuclear comenzó el 6 de agosto de 1945. Aquellos que tengo en mente son los nihilistas de hoy, porque lo que se arriesgan a hacer es nihilizar, aniquilar el mundo. Ya han tomado la decisión de hacer cosas así: durante la guerra de Vietnam, con ayuda de un ordenador. Si el proyecto de eliminación del hombre contenido en esa decisión que compromete el destino de la humanidad no es nihilismo, entonces no comprendo lo que significa el término. Al contrario que esos hombres, nosotros somos hoy los verdaderos conservadores. Porque queremos salvaguardar la existencia del mundo y de la humanidad, la de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. En latín "salvaguardar" se dice "conservare". Queremos conservarlos.
 Tesis 9: Nuestra pretendida paz es una guerra. La fórmula forjada por Claussewitz hace casi ciento cincuenta años: "La guerra no es otra cosa que la continuación de la política por otros medios", tal como la enunció en su obra De la guerra, siempre citada equivocadamente, es hoy un puro sinsentido. Las instalaciones pacíficas, al contrario, no son otra cosa que la continuación de la amenaza militar haciendo intervenir otros medios, o para formularlo simplemente: la paz actual es la continuación de la guerra por otros medios. La expresión "guerra fría", que los norteamericanos utilizaron para designar la paz de los años cincuenta, pertenece ya a la historia. Si ya no es pertinente sino banal, confirma sin embargo vergonzosamente mis intenciones.
 Tesis 10: La cuestión decisiva. Estamos en peligro de muerte por actos de terrorismo perpetrados por hombres sin imaginación y analfabetos sentimentales que son hoy omni-potentes. El que crea que desde 1945, desde el ingenuo Truman, esos terroristas omnipotentes, esos altos funcionarios, no han actuado conforme a una racionalidad; el que crea poder hacer cambiar de opinión a esos hombres ofreciéndoles florecillas, multiplicando sus días de ayuno, poniendo sus manitas en otras manitas para hacer una cadena humana, o hablando con ellos de hombre a hombre, ése es un ingenuo porque ignora -poco importa que sea consciente o inconscientemente- los intereses de la industria militar. Además hay muchos hombres de buena voluntad entre nosotros que están interesados exclusivamente -en un gesto muy egocéntrico- por el hecho de seguir teniendo buena conciencia. No, nuestros deberes son más serios. Porque debemos molestar de verdad a esos obtusos omnipotentes que pueden decidir sobre el ser o no ser de la humanidad, tenemos que atarles las manos de verdad. En interés de los hombres de hoy y de los de mañana, no se deben dar órdenes como aquella a causa de la cual se aniquilaron Hiroshima y Nagasaki hace ahora cuarenta años. Tampoco tiene que haber tales órdenes ni la gente que las da. Y el que combate por principio la obstrucción tal como se practicó, por ejemplo en Wackersdorf, se vuelve naturalmente aún más cómplice. Queridos amigos, hace veintiocho años -como ya he recordado- formulé en Hiroshima el mismo lema: "Hiroshima está en todas partes", después lo convertí en el título de un libro. En esa época quería decir que cada punto de nuestra tierra podía ser alcanzado y aniquilado exactamente como Hiroshima. La situación actual es peor. Porque con un solo Hiroshima, poco importa dónde tenga lugar, poco importa que sea en Harrisburg, Chernóbil o Wackersdorf, y poco importa que suceda en tiempo de guerra o durante nuestra pretendida paz; con un solo Hiroshima, todos los demás lugares de nuestra bien amada tierra podrían convertirse conjuntamente en un inmenso Hiroshima, e incluso peor. Porque todos los lugares están unidos no solamente en el espacio, sino también en el tiempo y pueden así ser alcanzados y a lo mejor ya lo han sido. Si no actuamos hoy, es posible que nuestros nietos y nuestros biznietos perezcan con nosotros, por nosotros. Entonces nosotros, los hombres de hoy, y nuestros ancestros, finalmente no habremos existido jamás.»

    [El texto pertenece a la edición en español de Los Libros de la Catarata, 2007, en traducción de Julia Gutiérrez Arconada y María Martín Bernal. ISBN: 978-84-8319-308-2.]

viernes, 22 de septiembre de 2017

"El año del Mono de Oro".- Colin Forbes (1923-2006)


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Primera parte: Los terroristas
1

«En enero se produjeron dos asesinatos de importancia en el Oriente Medio. El recién coronado rey de Arabia Saudí, que contaba 30 años de edad, fue asesinado mientras hacía el amor con una de sus numerosas esposas. Fue apuñalado por la espalda de modo tan brutal que la hoja del cuchillo penetró incluso en el cuerpo de la muchacha que yacía bajo él, atravesándole el corazón. Uno de sus primos asumió el poder nominal e hizo una inmediata declaración en la que afirmaba que no descansaría tranquilo hasta que las tropas árabes patrullasen por las calles de Jerusalén. Esto sirvió para tranquilizar a todo el mundo al este de Suez, ya que dejó en claro que el rey pensaba en la forma que se esperaba de él y estaba entregado a la causa del aniquilamiento del Estado de Israel.
 Pero la figura verdaderamente significativa de este drama era el hombre que lo había planeado. El jeque Gamal Tafak pasó a ser inmediatamente ministro del Petróleo y de Hacienda, dado que su predecesor en tales cargos se vio obligado a abandonar el país, al igual que tantos otros moderados, para salvar la vida. Tafak, fanático e inteligentísimo, creía sinceramente que, para recuperar Palestina, los árabes debían utilizar hasta las últimas consecuencias el arma del petróleo que el azar había colocado en sus manos. Fue a partir de este momento cuando el poder de los jeques se ejerció de un modo efectivo contra Occidente.
 El grifo del petróleo fue cerrado en enero, en medio de un durísimo invierno en Europa, y Tafak en persona visitó las capitales de Occidente para informar a sus preocupados anfitriones que esta vez, a diferencia de 1973, no habría concesiones...
 -Occidente no debe seguir apoyando a Israel ni con un solo vaso de agua -informó a los ministros de Asuntos Exteriores europeos-. Hasta tanto no se haya cumplido esta condición vamos a reducir el suministro de petróleo a Europa y Estados Unidos en un 50 por ciento. Es nuestra intención declarar el estado de bloqueo...
 Tafak estaba en Londres cuando unos jóvenes soldados a las órdenes directas del coronel Selim Sherif asesinaron a culatazos al hábil político que ocupaba la presidencia de Egipto. El propio Selim vació su revólver contra el presidente, ya moribundo; al cabo de unas pocas horas era proclamado nuevo presidente de Egipto. Y tranquilizó a las multitudes de El Cairo con un discurso que pronunció desde un balcón:
 -El traidor que se sentó a la mesa con nuestros enemigos ha muerto. En Occidente nos llaman monos, pero ahora les mostraremos cuál es la verdadera fuerza de los monos...
 Sherif hacía referencia a un artículo que había escrito un exasperado corresponsal de Washington en el que calificaba a ciertos jeques autócratas como "monos de oro, que amontonan el dinero en sus cajas fuertes mientras su pueblo aún sigue nómada por el desierto...". Sherif, que era un astuto propagandista, tomó esta frase y la amplió hasta incluir en ella a todo el mundo árabe.
 Había sucedido lo que más temía Occidente. Los líderes árabes moderados, que habían luchado con todas sus fuerzas para lograr una cooperación con el resto del mundo, habían sido barridos o enterrados. Y, como sucede a menudo cuando es un gran poder el que está en juego, los extremistas habían tomado las riendas. En Londres, poco después del discurso que pronunciara desde el balcón el coronel Sherif, también el jeque Gamal Tafak hizo su propio discurso en un banquete en la City... para gran consternación de sus anfitriones.
 -Esta vez no habrá naciones favorecidas, como en 1973. Todo Occidente debe sufrir como estamos sufriendo en Palestina, en donde una raza extraña oprime a nuestro pueblo, ha robado sus tierras y le ha convertido en una masa de refugiados, sin un Estado, sin patria, ni esperanza...
 Había empezado el Año del Mono de Oro...

 2
 Hacia el mes de marzo la reducción del suministro de petróleo estaba ahogando las economías de Europa, los Estados Unidos y el Japón. El precio había subido a treinta dólares el barril. El oro, el indicador de los desastres internacionales, estaba llegando al nivel de los 500 dólares la onza. Y el jeque Gamal Tafak regresó a Jeddah desde Washington, tras haber comunicado a los estadounidenses que por el momento no había ningún indicio de que la situación mejoraría.
 Para algunas personas era una pesadilla, para otras un sueño: la destrucción de Israel. Para Gamal Tafak, un hombre apuesto de cabello oscuro y negra barba, era un sueño que estaba a punto de ser realizado. Dentro de algunos meses los ejércitos árabes bajo el mando único del coronel Sherif, avanzarían y aplastarían al enemigo, ocupando su país. La ocupación tendría que ser seguida por medidas muy duras, que persuadiesen a los tres millones de israelíes que habitaban en Palestina de que la abandonaran para siempre.
 La clave del plan de Tafak era conseguir inmovilizar a Occidente en el momento crítico, para impedir el suministro de nuevas armas a Israel cuando este país estuviese al borde de su extinción. Mientras miraba hacia abajo desde el reactor, que ahora volaba sobre el Egeo, Tafak pensó que no dejaba de ser irónico que el plan que iba a hacer de él el árabe más famoso del siglo XX dependiese, en aquel momento, de dos europeos: un inglés y un francés.
 
 Jean Jules LeCat tenía 42 años y era un hombre con un pasado violento, un presente nada prometedor y un futuro sin esperanzas. Era lo bastante inteligente como para comprenderlo, por lo que se sintió muy aliviado cuando el brazo derecho del jeque Gamal Tafak en Argel, Ahmed Riad, mantuvo con él una entrevista secreta una semana después de su inesperada liberación de la prisión de la Santé de París. Riad le ofreció 200.000 dólares por llevar a cabo una matanza.
 -El aventurero inglés, Winter, estará nominalmente al mando de la operación -le dijo Riad-, pero usted matará a los rehenes. No creemos que Winter sea capaz de hacerlo a sangre fría...
 -No lo es -contestó LeCat-. Trabajamos juntos durante dos años en el Mediterráneo antes de que alguien me traicionase y fuera a dar con mis huesos en la Santé. Conozco a Winter. Está lleno de remilgos...
 A una persona normal aquella propuesta le habría parecido brutal. Para LeCat se trataba solamente de una misión muy peligrosa, pero que debía aceptar dada la importancia de la compensación económica. Y su violento pasado le hacía contemplar fríamente esta transacción.
 LeCat era el resultado de una breve relación entre una muchacha árabe y un capitán del ejército francés, antes de la Segunda Guerra Mundial. El niño nació en Constantina, Argelia, y su padre le arrancó en seguida de los brazos de su madre, que aceptó encantada unos cuantos centenares de francos con la condición de que nunca volviese a ver al niño. Luego de obtener el permiso necesario, Jules LeCat, el padre, llevó al chico a Francia.»