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sábado, 17 de octubre de 2020

El Evangelio de Nicodemo (evangelio apócrifo).- Nicodemo (1 a.C. - ¿...?)

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Capítulo III.- Diálogo entre Jesús y Pilatos

  «1.-Lleno de cólera, Pilatos salió del Pretorio, y dijo a los judíos: Pongo al sol por testigo de que nada he encontrado de reprensible en ese hombre.
 2.-Mas los judíos respondieron al gobernador: Si no fuese un brujo, no te lo hubiéramos entregado. Pilatos dijo: Tomadlo y jugadlo según vuestra ley. Mas los judíos repusieron: No nos está permitido matar a nadie. Y Pilatos redarguyó: Es a vosotros, y no a mí, a quien Dios preceptuó: No matarás.
 3.-Y, vuelto al Pretorio, Pilatos llamó a Jesús a solas, y lo interrogó: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y Jesús respondió: ¿Dices esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
 4.-Pilatos repuso: ¿Por ventura soy judío yo? Tu nación y los príncipes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
 5.-Contestó Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuese de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
 6.-Pilatos exclamó: ¿Luego rey eres tú? Replicó Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que oye mi palabra la verdad escucha.
 7.-Dijo Pilatos: ¿Qué es la verdad? Y Jesús respondió: La verdad viene del cielo. Pilatos le preguntó: ¿No hay, pues, verdad sobre esta tierra? Y Jesús dijo: Mira cómo los que manifiestan la verdad sobre la tierra son juzgados por los que tienen poder sobre la tierra.
[…]

Capítulo V.- Defensa de Jesús por Nicodemo

1.-Entonces, un judío llamado Nicodemo se acercó al gobernador y le dijo: Te ruego me permitas, en tu misericordia, decir algunas palabras. Y Pilatos le dijo: Habla.
 2.-Y Nicodemo dijo: Yo he preguntado a los ancianos, a los sacerdotes, a los levitas, a los escribas, a toda la multitud de los judíos, en la Sinagoga: ¿Qué queja o agravio tenéis contra este hombre? Él hace numerosos y extraordinarios milagros, tales como nadie los ha hecho, ni se harán jamás. Dejadlo, y no le causéis mal alguno, porque si esos milagros vienen de Dios, serán estables y, si vienen de los hombres, perecerán. Moisés, a quien Dios envió a Egipto, realizó los milagros que el Señor le había ordenado hacer, en presencia del Faraón. Y había allí magos, Jamnés y Mambrés, a quienes los egipcios miraban como dioses, y que quisieron hacer los mismos milagros que Moisés, mas no pudieron imitarlos todos. Y, como los milagros que operaron no provenían de Dios, perecieron, como perecieron también los que en ellos habían creído. Ahora, pues, dejad, repito, a este hombre, porque no merece la muerte.
 3.-Mas los judíos dijeron a Nicodemo: Te has hecho discípulo suyo y por ello levantas la voz en su favor.
 4.-Nicodemo replicó: ¿Es que el gobernador, que habla también en su favor, es discípulo suyo? ¿Es que el César no le ha conferido la misión de ser su ejecutor de la justicia?
 5.-Mas los judíos, estremecidos de cólera, tremaron los dientes contra Nicodemo, a quien dijeron: Crees en él, y compartirás la misma suerte que él.
 6.-Y Nicodemo repuso: Así sea. Comparta yo la misma suerte que él, según que vosotros lo decís. […]

Capítulo XXX.-Carta de Pilatos al emperador

 1.-Poncio Pilatos a Claudio Tiberio César, salud.
 2.-Por este escrito mío sabrás que sobre Jerusalén han recaído maravillas tales como jamás se vieran.
 3.-Los judíos, por envidia a un profeta suyo, llamado Jesús, lo han condenado y castigado cruelísimamente, a pesar de ser un varón piadoso y sincero, a quien sus discípulos tenían por Dios.
 4.-Lo había dado a luz una virgen, y las tradiciones judías habían vaticinado que sería rey de su pueblo.
Resultado de imagen de evangelios apocrifos II orbis 5.-Devolvía la vista a los ciegos, limpiaba a los leprosos, hacía andar a los paralíticos, expulsaba a los demonios del interior de los posesos, resucitaba a los muertos, imperaba sobre los vientos y sobre las tempestades, caminaba por encima de las ondas del mar, y realizaba tantas y tales maravillas que, aunque el pueblo lo llamaba Hijo de Dios, los príncipes de los judíos, envidiosos de su poder, lo prendieron, me lo entregaron y, para perderlo, mintieron ante mí, diciéndome que era un mago, que violaba el sábado y que obraba contra su ley.
 6.-Y yo, mal informado y peor aconsejado, les creí, hice azotar a Jesús y lo dejé a su discreción.
  7.-Y ellos lo crucificaron, lo sepultaron, y pusieron en su tumba, para custodiarlo, soldados que me pidieron.
 8.-Empero, al tercer día resucitó, escapando a la muerte.
 9.-Y, al conocer prodigio tamaño, los príncipes de los judíos dieron dinero a los guardias, advirtiéndoles: Decid que sus discípulos vinieron al sepulcro, y robaron su cuerpo.
 10.-Mas, no bien hubieron recibido el dinero, los guardias no pudieron ocultar mucho tiempo la verdad, y me la revelaron.
 11.-Y yo te la transmito, para que abiertamente la conozcas, y para que no ignores que los príncipes de los judíos han mentido.»
 
  [El texto pertenece a la edición en español de Ediciones Orbis, 1987, en traducción de Edmundo González-Blanco, pp. 284-287 y 316-317. ISBN: 84-7657-004-2 (Vol. II)] 
 

jueves, 5 de marzo de 2020

Las profecías.- Michel Nostradamus (1503-1566)


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Prefacio. A César Nostradamus, vida y felicidad

«[…] Considerando también que las aventuras aquí definidas no están determinadas; y que todo es regido y gobernado por el poder inconmensurable de Dios, que nos inspira, no con la embriaguez, ni con los movimientos del delirio sino por afirmaciones astronómicas: han hecho predicciones animadas por la única voluntad divina y, particularmente, por el espíritu de profecía. Cuántas veces, desde hace mucho tiempo, en varias ocasiones, he predicho con mucha antelación lo que después ha sucedido, y ello en regiones particulares, atribuyéndolo todo a la acción de la virtud y la inspiración divina, así como otras aventuras felices o desgraciadas anunciadas por adelantado, en su acelerada instantaneidad, que han sucedido en diversas latitudes del mundo. Pero he querido callarme y abandonar mi obra a causa de la injusticia, no sólo de los tiempos actuales sino también de la mayor parte de los tiempos futuros; no he querido ponerlo por escrito porque los gobiernos, las sectas y los países sufrirán cambios tan opuestos, incluso diametralmente opuestos a los del presente, que si yo intentara contar lo que será el porvenir, los hombres de gobierno, de secta y de religión y convicciones, lo hallarían tan poco acorde a sus fantasiosos oídos, que serían llevados a condenar lo que podrá verse y reconocerse en los siglos por venir. Considerando también la sentencia del verdadero salvador: No deis a los perros lo que es sagrado y no arrojéis las perlas a los cerdos, por temor a que las pisoteen y se vuelvan luego contra vosotros. Razón por la cual he escondido mi lenguaje a la gente popular y he retirado mi pluma del papel, luego he querido extender mi declaración con respecto a la llegada de lo común, por medio de frases ocultas y enigmáticas con respecto a las causas por venir, incluso las más próximas, y aquellas que he percibido, aunque se produzca algún cambio humano, no escandalizarán a los oídos frágiles, pues todo ha sido escrito en forma nebulosa, más que cualquier profecía; hasta el punto de que eso ha sido ocultado a los sabios, a los prudentes y a los reyes, y revelado a los pequeños y a los humildes y, por la mediación de Dios inmortal, a los profetas que han recibido el espíritu de vaticinio, por el que ven las cosas lejanas y consiguen prever los acontecimientos futuros: pues nada puede realizarse sin él; tan grande es el poder y la bondad para los sujetos a quienes han sido entregados que, mientras meditan en ellos mismos, eso sujetos son sometidos a otros efectos que tienen como origen el buen espíritu; ese calor y ese poder vaticinador se acercan a nosotros: como lo hacen los rayos del sol que ejercen su influencia en los cuerpos simples y compuestos. Por lo que se refiere a nosotros, que somos humanos, nada podemos por nuestro conocimiento natural y nuestra inclinación de espíritu, para conocer los secretos ocultos de Dios el Creador. Porque no nos toca conocer el tiempo ni el momento, etc. Hasta el punto de que personajes por venir pueden ser vistos ya ahora, porque Dios el Creador ha querido revelarlos por medio de imágenes impresas, con algunos secretos del porvenir, de acuerdo con la astrología estimativa, como los del pasado, por cierto poder y facultad queridos eran dados por ellos, como la llama aparece del fuego, que, inspirándoselos, le llevaba a juzgar las inspiraciones divinas y humanas. Pues Dios viene a terminar las obras divinas que son todas absolutas: la mediana que está entre Ángeles, la tercera los malvados. Pero, hijo mío, te hablo aquí de un modo excesivamente oculto. Pero en cuanto a los vaticinios ocultos que se reciben del espíritu sutil del fuego, que excita la comprensión contemplando el más elevado de los astros, como en estado de vigilia, al igual que por publicaciones, estando sorprendido de publicar escritos sin temor a ser alcanzado por una impudente locuacidad: pero porque todo procedía del poder divino del gran Dios eterno de quien procede toda bondad. Además, hijo mío, yo no he insertado aquí el nombre de profeta, no quiero atribuirme un título tan sublime en el tiempo presente pues, quien hoy se llama profeta, antaño era llamado vidente; pues profeta, hablando con propiedad, hijo mío, es el que ve las cosas lejanas por medio del conocimiento natural de toda criatura.
Resultado de imagen de las profecias nostradamus barcanova Y puede suceder que el profeta, por medio de la luz perfecta de la profecía, haga aparecer, de modo manifiesto, cosas divinas y humanas, porque eso no puede hacerse de otro modo, dado que los efectos de la predicción futura se extienden muy lejos en el tiempo. Pues los secretos de Dios son incomprensibles y la virtud causal toca la larga extensión del conocimiento natural, tomando su más inmediato origen en el libre arbitrio, hace aparecer las causas que por ellas mismas no pueden hacer adquirir estos conocimientos para ser revelados, ni por las interpretaciones de los hombres ni por otro modo de conocimiento o ciencia oculta bajo la bóveda celeste, desde el momento presente hasta la total eternidad que comprende la globalidad del tiempo. Por medio de esta indivisible eternidad, por una poderosa agitación epileptiforme, las causas son conocidas por el movimiento del ciclo. No digo yo, hijo mío, para que lo comprendas bien, que el conocimiento de esta materia no pueda imprimirse todavía en tu débil cerebro, a saber que las causas futuras muy lejanas no se hallen al alcance del conocimiento de la criatura racional, si estas causas son llevadas sin embargo al conocimiento de la criatura de alma intelectual, cosas presentes y lejanas no le son ni demasiado ocultas ni demasiado reveladas; pero el perfecto conocimiento de estas causas no puede adquirirse sin la inspiración divina; visto que toda inspiración profética extrae su principal origen de la emoción de Dios el Creador, y luego de la suerte y de la naturaleza. Porque las causas indiferentes son producidas y no producidas indiferentemente, el presagio se realiza en parte tal como fue predicho. Pues la comprensión creada por la inteligencia no puede adquirirse de modo oculto sino por la voz hecha con la ayuda del zodíaco, por medio de la llamita en la que se desvelarán una parte de las causas futuras. Y también, hijo mío, te suplico que jamás emplees tu entendimiento en tales ensoñaciones y vanidades que desecan el cuerpo y acarrean la perdición del alma, turbando nuestro débil sentido, y sobre todo en la vanidad de la más que execrable magia reprobada antaño por las escrituras sagradas y los divinos Cánones, al inicio de los cuales se efectúa el juicio de la Astrología estimativa: por medio de la cual, con el socorro de la inspiración y de la revelación divina, por continuas suputaciones, he redactado por escrito mis profecías.»

   [El texto pertenece a la edición en español de Editorial Barcanova, 1982, en edición de Jean-Charles de Fontbrune y traducción de Manuel Serrat Crespo. ISBN: 84-85923-97-9.]